Es un error común considerar la valentía como virtud exclusiva del héroe, puesto que, en realidad, “la vida cotidiana de cada persona requiere valor para afrontar las dificultades de cada día”
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Lo dijo el Papa
Francisco en la Audiencia General del último miércoles del 2021. El Santo Padre
habló de José como un migrante “perseguido y valiente”, y realizó un fuerte
llamamiento por los migrantes, que acompañó con una oración al padre adoptivo
de Jesús.
En
la audiencia General del último miércoles del año, el Papa Francisco habló de
José como un migrante “perseguido y valiente” al referirse del episodio de la
“huida a Egipto”, narrado en el Evangelio de Mateo. La familia de Nazaret
sufrió en primera persona la precariedad, el miedo y el dolor de tener que abandonar
su tierra natal: una situación que también hoy deben experimentar muchos
hermanos nuestros. Motivo de ello, según el Papa, es “casi siempre” la
prepotencia y violencia de los poderosos.
Tras
recordar el episodio, el Papa Francisco hizo presente las opuestas
personalidades del padre adoptivo de Jesús y de Herodes: el uno, premuroso y
valiente, el segundo, de una crueldad “despiadada”.
Era
un hombre cruel: para resolver los problemas, tenía solamente una receta:
matar. Es el símbolo de muchos tiranos de ayer y de hoy; y para ellos, para
estos tiranos, la gente no cuenta: cuenta el poder, y si necesitan de espacio
de poder, matan a la gente. Esto sucede hoy: no debemos ir a la historia
antigua, hoy sucede. Es el hombre que se convierte en "lobo" para los
otros hombres. La historia está llena de personalidades que, viviendo a merced
de sus miedos, intentan vencerlos ejerciendo el poder de manera despótica y
realizando actos de violencia inhumanos.
Advirtió,
el Santo Padre, que no sólo se vive “en la perspectiva de Herodes” si se
convierte en “tiranos”, puesto que todos pueden caer en dicha actitud:
De
hecho, todos podemos caer en esta actitud, cada vez que tratamos de disipar
nuestros miedos con la prepotencia, aunque sea sólo verbal o hecha a base de
pequeños abusos realizados para mortificar a los que nos rodean. También
nosotros tenemos en el corazón la posibilidad de ser pequeños Herodes.
José
"es todo lo contrario a Herodes”. En primer lugar, es “un hombre justo” -
dijo Francisco - mientras que Herodes, es un dictador. Pero, además, el padre
de Jesús “muestra valor al cumplir la orden del Ángel”.
Cabe
imaginar las vicisitudes que tuvo que afrontar durante el largo y peligroso
viaje y las dificultades que comportaron la permanencia en un país extranjero,
con otro idioma. muchas dificultades. Su valentía surge también en el momento
de su regreso, cuando, tranquilizado por el Ángel, supera sus comprensibles
temores y se instala con María y Jesús en Nazaret (cf. Mt 2,19-23). Herodes y
José son dos personajes opuestos, que reflejan las dos caras de la humanidad de
siempre.
Según
el Papa “es un error común considerar la valentía como la virtud exclusiva del
héroe”, puesto que, en realidad, “la vida cotidiana de cada persona requiere
valor para afrontar las dificultades de cada día”.
En
todas las épocas y culturas encontramos hombres y mujeres valientes que, por
ser coherentes con sus creencias, han superado todo tipo de dificultades,
soportado injusticias, condenas e incluso la muerte. La valentía es sinónimo de
fortaleza, que, junto con la justicia, la prudencia y la templanza forma parte
del grupo de virtudes humanas conocidas como "cardinales".
La
lección que hoy nos deja José – concluyó el Santo Padre - es la siguiente: la
vida siempre nos depara adversidades, es verdad, y ante ellas también podemos
sentirnos amenazados, con miedo, pero sacar lo peor de nosotros, (como hace
Herodes), no es el modo para superar ciertos momentos, sino actuando como José,
que reacciona ante el miedo con la valentía de confiar en la Providencia de
Dios.
Creo
que hoy es necesaria una oración por todos los migrantes y por todos los
perseguidos y por todos aquellos que son víctimas de circunstancias adversas:
ya sea por circunstancias políticas, históricas o personales. Pero, pensemos en
tantas personas que son víctimas de las guerras y que quieren huir de su patria
y no pueden; pensemos en los migrantes que inician ese camino para ser libres y
muchos fallecen en la calle o en el mar; pensemos en Jesús en los brazos de José
y María, huyendo, y veamos en él a cada uno de los migrantes de hoy. La
migración actual es una realidad a la que no podemos cerrar los ojos. Es un
escándalo social para la humanidad.
“San José, tú que has experimentado el sufrimiento de los que deben huir tú que te viste obligado a huir para salvar la vida de sus seres más queridos, protege a todos los que huyen a causa de la guerra, el odio, el hambre. Sostenlos en sus dificultades, fortalécelos en la esperanza y haz que encuentren acogida y solidaridad. Guía sus pasos y abre los corazones de quienes pueden ayudarles. Amén.”
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