Fray Patton, custodio de Tierra Santa: "Las obras pretenden convertir el Santo Sepulcro en un entorno que tenga la dignidad estética que merece”
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| Restauración del Santo Sepulcro |
El
lunes 27 de septiembre, en el convento de San Salvador de Jerusalén, el comité
técnico científico encargado del trabajo presentó a los líderes de las tres
Iglesias los avances de los estudios de viabilidad y los plazos de ejecución
previstos.
“Esta
segunda fase es fundamental porque marca un paso más hacia la culminación de
las obras de restauración del Santo Sepulcro que permitirá el día de mañana,
tanto a los peregrinos como a los que celebramos en el Santo Sepulcro, entrar
en un entorno que tenga la dignidad estética que merece”. Así
lo comentaba el Custodio de Tierra Santa, fray Francesco Patton.
“Es
la iglesia más importante del mundo y tiene un valor simbólico extraordinario, ya
que es la única iglesia del mundo donde celebramos los greco-ortodoxos, los
armenios y nosotros los católicos – añadió –. El paso de
hoy marca la continuación de la cooperación entre nuestras tres comunidades,
que no es solo material, sino que es un signo de ecumenismo, un signo
extraordinario para toda la Iglesia”.
“Hoy
estamos contentos: habíamos empezado las obras de restauración en el pasado y
estábamos un poco preocupados, porque queríamos continuar – afirmó el patriarca
greco-ortodoxo de Jerusalén, Teófilo III –. No era posible
haber empezado la restauración de la tumba de Cristo sin completarla
correctamente. Contamos también con nuestros expertos de la Universidad de
Atenas y estamos listos para ofrecer nuestra experiencia, y sé que desde hace
tiempo están cooperando con la Universidad Sapienza de Roma en diferentes
áreas. Es una buena noticia que continuaremos las obras de restauración
del Santo Sepulcro y creo que esto es una contribución importante de la
Iglesias cristianas para conservar y mantener el especial estatus cultural,
religioso y político de la Ciudad Santa de Jerusalén”.
Los
expertos trabajan en varias instituciones: la Fundación Centro para la
Conservación y Restauración de Bienes Culturales “La Venaria Reale” de Turín
(CCR), el departamento de Ciencias de la Antigüedad de la universidad “La
Sapienza” de Roma y el Politécnico de Milán, informa Custodia.org
Según
ha comunicado el comité científico, en 26 meses está previsto completar las
obras de restauración, aunque durante ese periodo se estudiarán nuevas
soluciones que podrían acortar el tiempo de intervención.
Después
de la primera fase de restauración, que concluyó en 2017 – en la que el Sagrado Edículo, que
contiene el sepulcro vacío de Cristo fue devuelto a su esplendor original – en
diciembre de 2019, el nuevo comité científico interdisciplinar anunció en Jerusalén una segunda fase de restauración,
que afectaba al pavimento de la basílica.
En
estos momentos se está estudiando la fase de estudio de
viabilidad. Arquitectos, ingenieros, expertos e investigadores han
trabajado en distintos frentes de manera multidisciplinar para responder a las
preguntas que nos habían planteado las comunidades: la
estabilidad del Edículo, la implantación de las instalaciones, el tema de la
restauración de todo el pavimento, considerando que existe
interés por llevar a cabo excavaciones y estudios arqueológicos en toda la
superficie. "Este último tema es complejo y en él se ha profundizado
a través de análisis diagnósticos y estudios de la documentación existente.
Luego empezamos a proponer soluciones a las comunidades, que deberán ser
validadas y detalladas en el proyecto ejecutivo”, explica la subdirectora
de las obras, Michela Cardinali –.
Por
su parte, la profesora Francesca Romana Stasolla,
responsable del grupo de trabajo de investigación arqueológica relacionada
con las obras de restauración, explicó cómo se ha decidido proceder: “Antes de
empezar cualquier tipo de actividad arqueológica en la iglesia, consideramos
necesario recopilar todos los datos – publicados e inéditos – útiles para
reconstruir los acontecimientos en la propia iglesia, con el fin de dotar de significado
a cualquier descubrimiento durante las excavaciones. Decidimos crear una
base de datos para integrar elementos de fuentes escritas, arqueológicas,
bibliográficas, fotográficas y cartográficas”.
Los
estudios preliminares, que está llevando a cabo el grupo de trabajo, pretenden
no ser invasivos y, sobre todo, no obstaculizar las actividades
cotidianas que se desarrollan en el Santo Sepulcro, como las
celebraciones de las tres comunidades cristianas, la libre circulación de los
monjes que viven allí y el acceso de los peregrinos. Para ello, la
basílica se ha dividido idealmente en diez zonas y habrá también tres áreas de
construcción. Para comprender las condiciones que podrían afectar al
pavimento, mientras tanto se ha instalado un sistema de monitorización de las
condiciones climáticas actuales de la basílica del Santo Sepulcro.
En
esta fase se prestará atención especial al estudio de los materiales, como
declara la coordinadora del proyecto, Paola Croveri:
“Queremos preservar al máximo los materiales existentes en la basílica. Estas
piedras han visto millones de peregrinos, son un testimonio del pasado y de
estos dos mil años. Sin embargo, también queremos dar unidad a estas piedras
haciéndolas más accesibles. En este momento, nuestros colegas del Politécnico
de Milán están documentando de manera muy precisa cada centímetro de la
superficie del pavimento y el próximo mes intentaremos conocer qué hay bajo el
suelo y algunos aspectos de la estructura arqueológica. Tenemos previsto
diseñar varios recorridos para mantener la continuidad de las funciones que se
realizan en el interior.
En
esta segunda fase, los miembros de las comunidades cristianas del Santo
Sepulcro, que ya han colaborado en el pasado en la restauración, ya saben qué
esperar, como ha subrayado también el padre Samuel Aghoian, superior
armenio de la iglesia del Santo Sepulcro, que estuvo presente
en la reunión de presentación representando al Patriarcado Armenio
Ortodoxo.
“La tumba de Cristo
es importante para el mundo entero – dijo el padre Aghoian – Es un lugar
histórico, un lugar religioso, un lugar maravilloso. Es un sitio que atrae por
varias razones, hay una especie de misterio que no sé explicar, tiene un poder.
Estamos felices por tener la oportunidad de cuidar este Santo Lugar y
presentarlo al mundo de la mejor forma posible. Durante siglos no se han
realizado restauraciones o se han hecho parcialmente, sin involucrar a las tres
Iglesias juntas. Estoy muy feliz porque trabajemos juntos, también con el
Patriarcado Greco-ortodoxo, y haremos todo lo posible por ayudar y asistir
durante estas obras”.
Fuente: ReligionConfidencial
