La Fuerza Aérea Española abandonó el pasado 31 de agosto la misión de Policía Aérea en el Báltico (BAP) encomendada por la OTAN.
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| Los militares españoles junto a la cruz ofrecida por la Fuerza Aérea en la Colina de las cruces |
Sin
embargo, los militares españoles no quisieron despedirse de su misión en
Lituania sin visitar la Colina de las Cruces, donde la Fuerza Aérea
Española dejó allí una
gran cruz con la bandera española en señal de su apoyo al pueblo lituano.
Con
este acto en un lugar
simbólico para el pueblo lituano y que muestra su herencia cristiana
quedaba concluida la rotación de estos pilotos del Ejército del Aire en esta
misión.
La
colina de las cruces está
situada doce kilómetros al norte de la ciudad industrial de Siauliai y
se ha convertido en el gran lugar de peregrinación del pueblo lituano. Desde
hace siglos, la colocación de cruces en esta colina ha representado la
resistencia pacífica de los católicos ante la opresión.
Experimentó
un auge en el siglo XIX
cuando en una rebelión campesina contra el Zar, éste no permitió a las
familias honrar a sus muertos. Colocaron cruces en su honor pese a la oposición
de las autoridades. Poco a poco el número de cruces y el tamaño de éstas iban
creciendo paulatinamente.
Sin
embargo, este ejemplo de resistencia se mostró de manera más clara durante la
ocupación soviética y la represión del régimen comunista hacia los cristianos.
Cuando Lituania fue
anexionada a la URSS la colina de las cruces ya era un lugar sagrado para
los lituanos. Miles de cruces llenaban la pequeña montaña.
La
Unión Soviética no podía permitir que la cruz brillase por lo que se empeñó en
destruir cualquier atisbo de cristianismo. Y esta colina representaba un desafío a su poder y un problema de
orden público.
En
aquel momento, la URSS
deportó a una quinta parte de los lituanos a Siberia e instauró un
férreo sistema ateísta que pretendía arrancar la fe del alma de este pueblo.
Por ello, los lituanos se agarraron a la fe y convirtieron esta colina como un
signo de su lucha por conservar lo más profundo de su ser.
Pese
a la ocupación soviética y la prohibición de colocar cruces, poco a poco la colina iba
teniendo cada vez más. De noche y de manera sigilosa conseguían
colocarlas en aquel lugar sacro.
La
KGB, irritada ante esta manifestación de fe decidió el 5 de abril de 1961
arrasar con el lugar. Aquel
día bulldozers soviéticos destruyeron todas las cruces. Las de madera
fueron quemadas, las de metal se utilizaron como chatarra y las de piedra
fueron troceadas y enterradas. Con esto creían que habían vencido pero se
equivocaron y mucho.
Siempre aparecían más cruces
Para
gran sorpresa de la inteligencia soviética a la mañana siguiente una especie de
milagro había ocurrido. La colina volvía a amanecer repleta de cruces. Los lituanos volvieron de noche y
de manera cuidadosa y sigilosa plantaron de cruces la colina.
Ni
las amenazas ni las detenciones pudieron parar esta motivación de los católicos
lituanos. Sin embargo, la
URSS no se dio por vencida y volvió a arrasar varias veces el lugar. Pese
a estar custodiado por el Ejército y agentes de KGB, la colina amanecía de
nuevo repleta de cruces.
Ante
estos inesperados fracasos, las autoridades soviéticas probaron con otras
estratagemas. En una ocasión las destruyeron alegando la falta de valor
artístico, en otras alertaron de varias epidemias en la zona que impedían
acercarse a las colinas e incluso llegaron a bloquear las carreteras.
En
vano. No pudieron apagar
la manifestación de fe del pueblo lituano. Cada vez que las cruces
eran destruidas, aparecían más; cuando el Ejército bloqueaba los accesos
inexplicablemente los vecinos se las ingeniaban para introducir enormes cruces
en el lugar. Incluso, la URSS en 1978 trató de anegar de agua el lugar y
hundirlo acabando así con la colina. Tampoco lo consiguieron.
La KGB se da por vencida
El
culmen de esta expresión de fe se produjo en 1979 cuando un sacerdote se atrevió a desafiar al régimen comunista y
fue en procesión hasta allí junto a toda la parroquia.
Finalmente, la KGB se dio por vencida y dejó
en paz la colina de las cruces pues su odio a la fe alimentaba aún más
el amor a Cristo de los lituanos. Así, el lugar descansó tranquilo hasta la
caída de la URSS, lo que supuso el fin de la tiranía convirtiendo este lugar en
el gran santuario de Lituania.
Miles
de cruces de todos los tamaños y tipos permanecen allí. Por los mártires, por
familiares, por intenciones o simplemente como agradecimiento a Dios. Las hay
de todos los tipos y tamaños. Las
que van de varios metros de altura a las que apenas suponen un par de
centímetros.
La visita de Juan Pablo II
En
1993 el Papa Juan Pablo II
visitó este lugar y lo dio a conocer al mundo entero. Quedó
impresionado por esta enorme manifestación de fe y conmovido al hallar una gran
cruz clavada en 1981, en plena dictadura, tras sufrir el atentado y que tenía
inscrito: “Cristo ten piedad del Papa, Lituania te lo suplica de rodillas”.
Tras
volver a Roma de este viaje dijo en la Audiencia pública que “el encuentro en
la colina de las cruces fue una experiencia conmovedora. Ese lugar nos recuerda que continuamente el hombre
‘completa lo que falta a las tribulaciones de Cristo’, según las
palabras de San Pablo. Después de esa visita, a todos nosotros nos parecía más
clara la verdad que expresó el Concilio Vaticano II, a saber, que el hombre no
puede comprenderse profundamente a sí mismo sin Cristo y sin su cruz".
Tan
impresionado quedó Juan Pablo II con esta visita que un año después durante una
visita a un monasterio franciscano en Italia, el Papa alentó a los hermanos a construir un monasterio en la
colina de las cruces. En 2000 quedó consagrado y allí hay ahora un
noviciado y una casa de retiro.
Javier Lozano
Fuente: ReL
