Este joven católico es ya un bregado luchador en la guerra cultural
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| Jaume Vives es católico, provida y sobre todo un luchador incansable a favor de la justicia |
La objeción
de conciencia se ha convertido en uno de los últimos
bastiones en la defensa de la vida. Y por ello tanto en el aborto como
la eutanasia se está poniendo gravemente el foco en aquellos sanitarios que se
niegan a participar en un acto intrínsecamente malo.
De este modo, desde el Gobierno, pero también en Europa,
se está intentando que se limite o se
elimine esta objeción de conciencia, última muralla a derribar en sus
objetivos de extender completamente la cultura de la muerte.
La pasada semana medios como El País, entre
otros muchos, denunciaban como elemento de gran gravedad que todos los
ginecólogos de un importante hospital de Madrid como es el Clínico San Carlos
se hayan declarado objetores de conciencia con respecto al aborto. Estos medios
se lamentaban por esta decisión pero no se hacían la pregunta más importante: ¿qué lleva a tantos médicos
a negarse a colaborar con el aborto?
Sobre esta situación ha profundizado Jaume Vives con su particular estilo directo y de
combate. Este joven catalán, autor de documentales sobre cristianos perseguidos
y uno de los responsables de Vividores, impresionante
campaña contra la eutanasia, es
consciente de la importancia de dar la batalla cultural y de las ideas. Y
sabe que es fundamental estar presente para ello en las redes sociales
ofreciendo argumentos que sean claros.
Es lo que ha hecho sobre la objeción de conciencia, convirtiendo un
hilo destinado a las redes sociales en un artículo donde de manera didáctica deja sin
argumentos a los que intentan aniquilar este derecho de los profesionales
sanitarios. A continuación, y por su interés, ofrecemos el escrito íntegro
de Jaume Vives:
Reflexión de Jaume Vives
sobre la objeción de conciencia
"Los últimos días ha habido un debate intenso sobre el aborto
y la objeción de conciencia. Para
mí es como estar discutiendo sobre las bondades de la esclavitud y la
importancia de regular que haya poca gente que pueda oponerse legalmente a
ella.
Oigo muchos argumentos que van contra:
1. La razón
2. La lógica
3. La verdad científica
4. La experiencia
1. Las leyes
deberían reconocer como bueno lo que es bueno y como malo lo que no es bueno. Me
explico: el bien y el mal son previos a la ley y esa debe reconocerlos. Lo
contrario es pensar que una cosa es buena por ser ley. Ergo, no hay ni bien ni
mal objetivos.
La esclavitud fue legal y nadie piensa que fuera algo bueno. Eso
es porque en el fondo sabemos que las leyes no son fuente de verdad.
Digo esto para atacar
un primer argumento que se está utilizando estos días contra la
objeción de conciencia: el aborto es legal, por lo tanto es bueno, por lo tanto
un derecho, por lo tanto hay que garantizarlo, por lo tanto no puede haber
objeción de conciencia en lo público.
Poco importa que el aborto sea legal, eso no impide que pueda ser
un crimen. La historia nos demuestra que muchos atentados contra el hombre han gozado de toda la legalidad
habida y por haber.
La razón nos enseña por tanto que una cosa no es buena por ser ley. Una cosa debe ser ley
por ser buena.
2. Algunos utilizan la ley de plazos para argumentar que el aborto
no es un crimen y por lo tanto la objeción de conciencia no tiene cabida. Un ejercicio fácil de lógica nos
demuestra lo absurdo de la ley de plazos.
Dicen que tenemos una ley de plazos que garantiza que se acaba con
la vida de un conjunto de células y no con una vida humana.
Algo no puede ser y no ser a la vez. En
Francia se puede abortar hasta la semana 12. En España hasta la semana 14. Si
un feto no es persona en España en la semana 13, no puede ser que sí lo sea en
Francia. Salvo que asumamos que nosotros tardamos algo más en ¿ser? personas.
Si un feto no es persona hasta la
semana 14, ¿en qué momento
exacto de esa semana comienza a serlo? ¿La semana 13, 6 días, 23h y 59
minutos? ¿Un minuto después de la media noche?
Si no tenemos ni idea de en qué
momento exacto sucede no se sabe el qué, ¿a qué estamos jugando? ¿A ser dioses?
Algunos dicen que la ley de plazos
responde a criterios científicos y tiene que ver con el desarrollo de los
órganos y sistemas del feto. ¿En qué momento exacto del desarrollo somos
personas? Teniendo en
cuenta que el desarrollo es continuo hasta el día de nuestra muerte.
¿Cuándo los pulmones pesan 200
gramos? ¿Cuándo el fémur mide 10 centímetros? ¿Cuándo la nariz sobresale medio
centímetro de la cara?
Luego están los talibanes que dicen
que el aborto debería ser libre hasta el noveno mes. Determinando la dignidad
del feto en función de que pueda vivir por sí solo sin depender de la madre. Que alguien les diga que un niño
no puede vivir por si solo ni cuando tiene 15 años.
La sensación que uno tiene es que a
los que hacen las leyes les
importa muy poco si lo que se destruye es una vida humana o no. Sorprende
por tanto la beligerancia de quienes consideran que la objeción de conciencia
es algo que va contra un derecho evidente.
Si asumimos que no tenemos ni idea
de en qué momento empieza la vida (falso) lo mínimo sería prohibir en cualquier caso arrebatar una
“posible” vida inocente. Lo contrario es crueldad y cinismo apoyado en
leyes que contravienen toda lógica.
3. La verdad científica enseña que
desde el momento de la concepción eso es una vida nueva y diferente a la de la
madre. Por el argumento anterior, si una vida es digna en la semana 70 fuera de la barriga, lo es
también la semana 2 dentro.
El que diga lo contrario es
importante que lo demuestre. Querer
arrebatar una posible vida sin antes haber demostrado que no lo es suena algo
salvaje.
4. La experiencia explica por qué
tantos médicos son objetores de conciencia. El médico sabe que el aborto es algo más que eufemismos
baratos. Es trocear a un niño que se mueve y lucha por su vida.
Conocí una médico abortista que lo dejó al nacer su primer hijo. Trabajaba
en Barcelona. Llegó a inducir partos a niños de 6 meses que nacían vivos y los
mataban fuera. Los ahogaban en cloroformo.
Tantos médicos objetan porque saben lo que es y lo que no quieren hacer. No
hay palabras que valgan frente a la experiencia del que conoce la realidad del
asunto de primera mano.
No tendríamos que estar hablando de
objeción de conciencia porque el aborto no debería estar permitido. Como bien
dice Juan Manuel de Prada la
objeción es un subterfugio para esquivar una ley aberrante, criminal y salvaje.
Si por mí fuera a los que expulsaba
del mundo de la medicina es a los que trocean a niños vivos, inocentes e
indefensos. Los objetores
son los médicos que necesitamos.
Un saludo".
Fuente: ReL
