Ayer se celebró el Día Internacional del Recuerdo de la Trata de Esclavos y su Abolición. Con un tuit desde su cuenta @Pontifex, Francisco nos invita a trabajar juntos para liberar a millones de personas de la deshumanidad y la humillación
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| El comercio de esclavos (François-Auguste Biard, 1840) |
El objetivo del
Día, establecido por las Naciones Unidas, es imprimir en la memoria de todos
los pueblos el recuerdo de la tragedia de la trata de esclavos. Pero también
para conmemorar lo sucedido en la noche del 22 al 23 de agosto de 1791. En esa
coyuntura histórica, en la isla de Santo Domingo, actual Haití y República
Dominicana, comenzó la revuelta liderada por el general Toussaint Louverture,
un antiguo esclavo, que marcó un punto de inflexión en la batalla por la
abolición de la trata transatlántica de esclavos.
"El
levantamiento de Santo Domingo sacudió de forma radical e irreversible el
sistema esclavista, y estuvo en el origen del proceso de abolición de la trata
transatlántica de esclavos" (Kōichirō Matsuura, ex director general de la
UNESCO)."
La esclavitud,
un enorme crimen
La revuelta
encabezada por el general Louverture fue el primer acto de una serie de
acontecimientos que condujeron al fin de una época oscura en la que se
compraban y vendían hombres, mujeres y niños. Entre los siglos XV y XIX,
millones de jóvenes africanos fueron arrancados de su tierra y deportados a
América. Se les hacina en barcos en condiciones deshumanas. Muchos mueren
durante la travesía, otros muchos se ven obligados a trabajar en las
plantaciones de café, algodón y caña de azúcar. La trata de esclavos es una
herida indeleble. El Papa Pío II, escribiendo en 1462 a un obispo que partía
para una misión en la actual Guinea Bissau, calificó el comercio como un
"enorme crimen", "magnum scelus".
Víctimas de un
comercio vergonzoso
Todavía hoy,
nuestra mirada, desde África hasta las Américas, es quebrada por el doloroso
recuerdo de la trata de personas. Visitando la "casa de los esclavos"
en la isla de Gorée, en Senegal, en 1992, San Juan Pablo II recuerda
con estas palabras aquellas oscuras páginas de la historia:
"Durante todo un período de la historia del continente africano, hombres,
mujeres y niños negros fueron traídos a este pequeño lugar, arrancados de su
tierra, separados de sus parientes, para ser vendidos allí como
mercancía". "Vinieron de todos los países y, encadenados, partieron
hacia otros cielos, guardando como última imagen de su África natal la masa de
la roca basáltica de Gorea. Se puede decir que esta isla permanece en la
memoria y el corazón de toda la diáspora negra. Esos hombres, mujeres y niños
fueron víctimas de un comercio vergonzoso".
Nuevas formas
de esclavitud
Ese vergonzoso
comercio ha sido abolido, pero hoy en día las nuevas formas de esclavitud están
extendidas por todo el mundo. El Papa Francisco ha denunciado este atroz
flagelo en varias ocasiones durante su pontificado. En 2014, durante la ceremonia
de firma de la declaración contra la esclavitud por parte de los
líderes religiosos, el Pontífice recordó que "a pesar de los grandes
esfuerzos de muchos, la esclavitud moderna sigue siendo un flagelo atroz que
está presente a gran escala en todo el mundo, incluso como turismo. Este crimen
de lesa humanidad se enmascara en aparentes costumbres aceptadas, pero en
realidad hace sus víctimas en la prostitución, la trata de personas, el trabajo
forzado, el trabajo esclavo, la mutilación, la venta de órganos, el mal uso de
la droga, el trabajo de niños. Se oculta tras puertas cerradas, en domicilios
particulares, en las calles, en automóviles, en fábricas, en campos, en barcos
pesqueros y en muchas otras partes". Se calcula que actualmente hay
más de 40 millones de personas en el mundo que son víctimas de nuevas formas de
esclavitud. Una cifra tres veces superior a la del periodo de tráfico
transatlántico.
“Trabajemos
juntos para erradicar el flagelo atroz de la esclavitud moderna que aún hoy
encadena a millones de personas a la deshumanidad y a la humillación. Cada ser
humano es imagen de Dios y es libre, y está destinado a existir en igualdad y
fraternidad”. - @Pontifex_es"
Amedeo Lomonaco
- Ciudad del Vaticano
Vatican News
