El Papa se siente agradecido a Dios por el hecho de que la Semana pueda finalmente celebrarse tras "el triste momento del año pasado"
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| El Papa preside la celebración Eucarística en la solemnidad del Corpus Domini (6-6-2021) |
Mensaje del
Papa Francisco a Monseñor Claudio Maniago, Presidente del CAL, para la 71ª
Semana Litúrgica Nacional, que comienza hoy 23 de agosto en la ciudad italiana
de Cremona: una “triste experiencia” la suspensión de las liturgias el año
pasado a causa de la pandemia.
Recordando la
"triste experiencia de ‘ayuno’ litúrgico" durante el aislamiento del
año pasado y los diversos problemas que sacó a la luz, el Papa Francisco espera
nuevas "orientaciones pastorales litúrgicas" para las parroquias, con
el fin de hacer frente a la "marginalidad" hacia la que parecen
"caer inexorablemente" el domingo, la asamblea Eucarística, los
ministerios y el rito. El deseo es que todo esto recupere “centralidad en la fe
y en la espiritualidad de los creyentes”, escribe el Pontífice en un mensaje a
Monseñor Claudio Maniago, Presidente del Centro de Acción Litúrgica (CAL), con
ocasión de la apertura de la 71ª Semana Litúrgica Nacional, que comienza hoy,
23 de agosto, y termina el 26 de agosto, en la ciudad italiana de Cremona.
Las
celebraciones puestas a prueba por el Covid
En el texto,
firmado por el Secretario de Estado, el Cardenal Pietro Parolin, leído al
inicio de los trabajos, el Papa se siente agradecido a Dios por el hecho de que
la Semana pueda finalmente celebrarse tras "el triste momento del año
pasado", cuando fue prorrogada a causa de la pandemia. Una prórroga útil,
sin embargo, para encontrar nuevas ideas para el tema elegido - "Dónde
están dos o tres reunidos en mi nombre. Comunidad, liturgias y
territorios" - y también para "profundizar en aspectos y situaciones
de la celebración, tan duramente puestas a prueba por la llegada de la difusión
del Covid-19 y las necesarias restricciones para contenerla".
Según el Papa,
la suspensión de los servicios religiosos durante el año pasado, aunque ha sido
una "triste experiencia", ha "puesto de manifiesto la bondad del
camino recorrido desde el Concilio Vaticano II", en la senda trazada por
la Sacrosanctum
Concilium. El tiempo de privación ha permitido, en efecto, "percibir
la importancia de la divina liturgia para la vida de los cristianos".
La creatividad
pastoral de sacerdotes y laicos
"La
reunión semanal en el 'nombre del Señor', que desde el principio ha sido
considerada por los cristianos como una realidad irrenunciable e
indisolublemente ligada a su identidad, se vio gravemente afectada durante la
fase más aguda de la propagación de la pandemia", evidencia el Papa
Francisco. "Pero el amor al Señor y la creatividad pastoral empujaron a
los pastores y a los fieles laicos a explorar otros modos de alimentar la
comunión de fe y de amor con el Señor y con los hermanos, a la espera de poder
volver a la plenitud de la celebración Eucarística con tranquilidad y
seguridad". "Fue una espera dura y dolorosa -afirma el Papa-,
iluminada por el misterio de la Cruz del Señor y fecunda en muchas obras de
atención, amor fraterno y servicio a las personas que más sufrieron las
consecuencias de la emergencia sanitaria".
La liturgia
"suspendida" y sus problemas
La liturgia
"suspendida" durante el encierro y las dificultades de la reanudación
posterior, sin embargo, confirmaron también lo que ya se había visto en las
asambleas dominicales en Italia: un "indicio alarmante del avanzado estado
del cambio de época". Es decir, el hecho de que, "en la vida real de
las personas ha cambiado la propia percepción del tiempo y, en consecuencia,
del propio domingo, del espacio, con repercusiones en la forma de ser y sentir
la comunidad, las personas, la familia y de la relación con un
territorio".
"La
asamblea dominical -señala el Papa- se encuentra así desequilibrada tanto por la
presencia generacional y la desigualdad cultural, como por la dificultad de
encontrar una integración armoniosa en la vida parroquial, para ser la
verdadera cumbre de todas sus actividades y fuente de dinamismo misionero para
llevar el Evangelio de la misericordia a las periferias geográficas y
existenciales".
Nuevas líneas
de pastoral litúrgica
Por ello, el
Pontífice espera que la Semana Litúrgica Nacional, con sus propuestas de
reflexión y momentos de celebración, presenciales y en línea, "pueda
identificar y sugerir algunas líneas de pastoral litúrgica" para proponer
a las parroquias. En esta dirección, concluye el Papa, "la reciente
publicación de la tercera edición del Misal Romano y la voluntad de los Obispos
italianos de acompañarla con una robusta reanudación de la formación litúrgica
del santo pueblo de Dios es un buen augurio".
Por último, el
Papa Francisco bendice a todos aquellos -diáconos, sacerdotes, consagrados y
laicos- que participan en la Semana Litúrgica Nacional, y se siente consolado
por el hecho de que se desarrolle en "un territorio que ha sufrido tanto
por la pandemia", pero que, al mismo tiempo, "ha visto florecer tanto
bien para aliviar tan inmenso sufrimiento".
Salvatore
Cernuzio - Ciudad del Vaticano
Vatican News
