La religiosa experta en teología moral y bioética y Daniel Arasa, decano de la Facultad de Comunicación de la Pontificia Universidad de la Santa Cruz, son dos de los españoles llamados por el Papa para colaborar con la Santa Sede
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Margarita Bofarull y Daniel Arasa. Fotos: Confer y Gianni Proietti |
Margarita Bofarull, miembro ordinario de
la Pontificia Academia para la Vida
En Bofarull, que pertenece a la
Sociedad del Sagrado Corazón, se ha valorado que integre y ponga en diálogo
áreas de conocimiento como la teología moral y la bioética. Lleva dando clase
de Teología Moral en la Facultad de Teología de Cataluña desde 1996. Es, además
de teóloga y experta en bioética, licenciada en Medicina y Cirugía, y ha
ejercido en Perú y en España. A día de hoy sigue muy en contacto con el ámbito
clínico, pues es la presidenta del Comité de Ética
Asistencial del Hospital Sant Joan de Déu de Barcelona, el
primer comité de este tipo que se creó en España. «No se reflexiona igual desde
un despacho que desde una consulta», afirma en conversación con Alfa y Omega.
Bofarull recuerda que la pandemia ha
puesto de relieve la importancia de la reflexión ética, quizás olvidada frente
a la ciencia y la técnica. «San Juan Pablo II dice que una ciencia sin
conciencia no lleva sino a la ruina de la persona. Eso es muy cierto. ¿Hacia
dónde orientamos la ciencia? ¿Hacia el beneficio de unos pocos a costa de
otros? La técnica y la ciencia por sí solas no garantizan el progreso humano»,
añade. También dice que «sin una ética fuerte, la sociedad no aguanta, se
tambalea».
Desde su posición, la religiosa del Sagrado Corazón no podía dejar de responder a la reciente aprobación de la eutanasia. Sostiene que es «ultraliberal» y que «no es un derecho, sino una regresión en los derechos». Además, denuncia que se ha secuestrado el concepto de muerte digna: «Muchas personas que dicen apoyar la eutanasia lo único que quieren es no sufrir y que no se les prolongue la vida artificialmente. Eso no es eutanasia».
Daniel Arasa, consultor del Dicasterio para la Comunicación
Por su parte, Daniel Arasa llega a la Santa Sede con un amplio bagaje en el mundo del periodismo y de la comunicación institucional. Licenciado en Periodismo y en Teología, su vida profesional se ha desarrollado primero en la agencia Europa Press y más tarde en la docencia universitaria. Pertenece al consejo directivo de Rome Reports y ha formado parte del equipo de comunicación de las Jornadas Mundiales de la Juventud.
A la pregunta de si la Iglesia comunica bien, responde: «Ha habido claramente una mejora. Cuando empezamos la facultad, hace 25 años, no existían casi oficinas de comunicación de la Iglesia. Hoy se han generalizado». Pero también es consciente de las carencias, que se han puesto de manifiesto en casos como el de los abusos: «Es un ejemplo evidente de que ha aprendido, pero a base de bofetadas. Ha faltado transparencia, rapidez, proactividad…».
Cree que las crisis han hecho que la
Iglesia «espabile» y se tome en serio la comunicación. «El mejor modo de
responder a una crisis es llevar a cabo una buena comunicación ordinaria. Se
llega a ellas mejor preparado», sostiene. Así, ve prioritarias la formación en
comunicación a todos los niveles y la inversión tanto de recursos económicos
como humanos.
Fran
Otero
Fuente:
Alfa y Omega