Una “procesión” para todos
Este año
tampoco habrá procesiones. Tampoco este año veremos por la ventana la estación
del Viacrucis viviente que se escenifica debajo del Monasterio, ni pasará la
procesión de Viernes Santo.
Al considerar
esto, me di cuenta de que... ¡sí que habrá procesión! Una procesión
multitudinaria de todos los cristianos acompañando a Cristo a lo largo de estos
días en la que todos tendremos lugar.
Los “pasos” no
serán representaciones de madera u otro material; en ellos estás tú, eres
protagonista. Imagínate junto al Señor en una de las representaciones que todos
los años admiras: ¿con quién te identificas?
¿Con los
discípulos asustados, desconcertados? ¿Con Su sufrimiento, pues también estás
viviendo un momento de dolor? ¿Con Su soledad en el Huerto de los Olivos? ¿Con
Simón de Cirene, que iba a otra cosa y de repente se encontró con Jesús que
pasaba a su lado? ¿San Juan, recostado sobre su pecho, permaneciendo a Su lado,
dejándote amar por Él? ¿La Verónica consolando? ¿La Madre sufriendo por su
Hijo? ¿El ladrón que se sintió amado en Su pobreza y debilidad?...
Ya ves que, de
una forma u otra, tienes lugar en esta “procesión”, tienes muchas maneras de
acompañar a Cristo a lo largo de todo el recorrido y puedes hacerlo estés como
estés, seas como seas, pues, si te fijas, a lo largo de la Pasión, de lo que
Jesús vivió estos días, nadie queda fuera. Y no hay límite de aforo; ahí estás
tú.
Cristo te hace
protagonista de Su Pasión; Él muere y resucita por ti, por todo aquello que
estás viviendo, por todo aquello que tienes en el corazón. Vive estos días
desde el “sí”, desde la esperanza, con la mirada puesta en la Resurrección,
gozando del Amor que se te da hasta el extremo, y deja que Cristo llene de Vida
todo lo que ahora es “muerte” en ti.
Hoy el reto del
amor es que te unas a esta “procesión” haciéndote protagonista, dejando que se
haga realidad en ti. Coge el evangelio y lee la Pasión de Jesús, ora con ello
y, si tienes oportunidad, ve una película sobre Su Pasión. Nos vemos a lo largo
del camino.
VIVE DE CRISTO
Fuente: Dominicas de Lerma
