Hace unos días, sor Puri, la más
mayor de la Comunidad, vio que tenía un poco rotos unos calcetines. Así que me
miró y me dijo que ella me los podía coser, que se los dejase y que, si tenía
más así, se los bajase.
Sabía que me lo decía de corazón
y, como lo de la costura no es lo mío, pues le bajé algún calcetín más. La
verdad es que pensé que lo haría sin prisa, en cualquier ratillo de recreo sin
importancia... pero cuál fue mi sorpresa al verla una tarde, y otra, y otra,
cosiéndolos.
No sabía si decirle que no los
hiciera o qué hacer con ella... ¡ha dedicado de su tiempo para zurcir mis
calcetines! Aquello no deja de asombrarme, y cada día aprendo más de ella.
Conviviendo más de cerca con ella
voy aprendiendo que, lo que hace, lo hace con todo el corazón, sin fijarse en
si tiene que coser un calcetín o un hábito, o si tiene que poner la mesa o
estudiar en ella... Su tiempo es todo del Señor y se lo entrega verdaderamente
en todo lo que Él le vaya poniendo por delante. Y no es que le sobre el tiempo
o se aburra... que sé de buena mano que siempre tiene mil cosas que hacer, que
ahí a sus 90 años estudia, trabaja, escribe un montón de cartas, y siempre al
servicio de todas.
Hoy el reto del amor es hacer
algo que esté en tu mano por alguien, así, pequeño, oculto... Entrega todo tu
día al Señor, cada hora, cada tarea, cada persona, y pídele unos ojos atentos
para descubrir esas pequeñas cosas que Él te pondrá por delante para vivir el
día desde el Amor. Deja que el Amor marque tu día.
VIVE DE CRISTO
Fuente: Dominicas de Lerma
