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| El padre Quan Tran habla de su vocación ligada a María |
Su padre era
emprendedor, empresario de éxito, y quería eso para sus hijos. El niño se hizo
hombre, dejó la fe bastante de lado y triunfó en los estudios. Llegó a ser un
exitoso fiscal para orgullo de su padre. “Pero llegó un punto en mi vida en que
no me sentía completo, me parecía que algo faltaba”. Tenía buena casa,
coche, respeto, perros, una novia… Pero no se sentía lleno.
Novias
católicas con misa y rosario
Empezó a ir a
misa dominical de nuevo por acompañar a una chica con la que salía, que “era
muy buena católica”. Después empezó a salir con otra chica, también
buena católica, que le introdujo de nuevo en el rezo del rosario, algo que no
hacía desde adolescente. Y también le introdujo en la misa diaria y en
la adoración eucarística.
Él se animó a
ir a misa diaria tras el trabajo, volvió a confesarse con regularidad, a rezar
el Rosario. Se sentía bien así.
Y pensó “yo no
quiero otro trabajo por dinero”. Consultó a Dios en oración. Su novia
le dijo: “¿Y si te haces diácono?” Otras personas le dijeron: “¿Y si te haces
sacerdote?”
Él tenía 36
años y no quería dedicarse a estudiar ni quería ser célibe. Nadie le había
propuesto el sacerdocio y ahora mucha gente se lo proponía. Pensó en ello pero
el celibato le echaba para atrás. Un día, rezando, Dios tocó su corazón. Sintió: “si
he de servir a Dios, ha de ser todo o nada, por completo”. El celibato le
pareció a la vez algo que le asustaba pero también le atraía. Su novia
entendió que Dios llamaba a Quan Tran de forma sobrenatural y apoyó su vocación
sacerdotal.
María, llamando
al sacerdocio
Durante este
discernimiento, por primera vez en su vida, “sentí a María muy cerca de
mí, me sentí atraído por ella. Me encantaba mirar sus imágenes. En esta
época me sentía más cerca de María que de Jesús”.
En 2005
hizo un retiro de Cursillos de Cristiandad que le ayudó mucho,
“una experiencia poderosa, ese amor, ese gozo, el esfuerzo de
la gente que servía, nunca antes viví algo así”. Y resonaba la
frase de María: “hágase en mí según tu voluntad”. Todo eso le
confirmó en su vocación sacerdotal.
Fue ordenado en
la diócesis de Orange, California, en junio de 2011. Después estudió teología
en Roma y se especializó en ecumenismo y diálogo interreligioso.
María, modelo
para el cristiano
Recientemente,
Quan Tran ha escrito un libro sobre María como modelo para el cristiano, “The
Imitation of Mary: Keys to Growth in Virtue and Grace” (Sophia
Institute Press). El secreto de la santidad, dice, es tomar en serio las
palabras de la Virgen María en las bodas de Caná: “Haced lo que Él os
diga”.
“Muchos santos
hablan de adecuar nuestra voluntad a la de Dios. María lo hizo a la perfección.
Jesús lo hizo a la perfección. Muchos de los santos lo hicieron a la
perfección. Y sí, es difícil para nosotros hacerlo”, admite.
Ayuda entender
que el amor es, como decía Santo Tomás de Aquino, “desear el bien del
otro”. Más aún, “el amor verdadero es desear el mayor bien para el otro,
que es su salvación eterna”, añade. Ese amor implica:
– sacrificar
nuestro tiempo y esfuerzo por el bien del otro
– el olvido de uno mismo, dejar de estar centrados en nosotros mismos
– la aceptación de lo que viene con ese estilo de vida
Amar como
María, con servicio
María da
ejemplo porque “vivió en nuestro mundo, era un ser humano como nosotros. Tenía
que soportar molestias, desencantos, retos, sufrimientos. No era inmune a eso.
De hecho, probablemente sufrió más que cualquiera de nosotros. Tenía una
voluntad completamente libre pero eligió responder con amor y sacrificio. Ella
es nuestro modelo perfecto. Jesús es Dios y hombre, y Él es por
supuesto el más perfecto, pero María es la más cercana a Él. En cierto
sentido, algunos de nosotros pueden sentirse más capaces de
relacionarse con ella. A mí me sucedía eso durante mi conversión“.
“María puede
ayudarnos porque nos intimida menos, a la hora de imitarla”, opina.
Hay gente
atascada en la adicción a los móviles y las pantallas, o en la lujuria y la
pornografía, o en otros pecados. Con una voluntad libre y firme, ayudándose de
la Virgen, pueden salir de esas esclavitudes, afirma.
Anima a
“responder a la Gracia de Dios imitando a María, para tener una vida plena.
Jesús nos dio a María como un puente hacia Él, para acercarnos a Él y recibir
toda la ayuda que necesitemos. Ella es una ayuda poderosa. ¿Por qué no
recurrir a ella? Dios nos la dio como madre y como modelo”, exhorta.
Por Pablo J. Ginés
Fuente: Cari Filii
