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Joe Biden. Crédito: European Parliament/Pietro Naj-Oleari (CC BY-NC-ND 2.0) |
“Para los obispos de la
nación, la continua injusticia del aborto sigue siendo la ‘prioridad
preeminente’. Aunque preeminente no significa ‘única’. Tenemos una profunda
preocupación por las muchas amenazas a la vida y la dignidad humanas en nuestra
sociedad. Pero, como enseña el Papa Francisco, no podemos quedarnos en silencio
cuando casi un millón de vidas por nacer son terminadas anualmente en nuestro
país a través del aborto”, señala el comunicado firmado por el presidente de la
USCCB, Mons. José Gomez.
Por ello, escribió, “en lugar
de imponer más expansiones del aborto y la anticoncepción, como ha prometido,
tengo la esperanza de que el nuevo presidente y su administración trabajarán
con la Iglesia y otras personas de buena voluntad. Mi esperanza es que podamos
iniciar un diálogo para tratar los complicados factores culturales y económicos
que motivan el aborto y desaniman a las familias”.
En su
comunicado, el presidente de la USCCB dijo que los obispos esperan
poder “trabajar con el presidente Biden, su administración y con el nuevo
Congreso”. “Como ocurre con todas las administraciones, habrá áreas en las que
estaremos de acuerdo y en las que trabajaremos juntos con estrecha
colaboración, pero también habrá áreas en las que tendremos desacuerdos de
principios y una fuerte oposición”, señaló.
Mons. Gomez recordó que Biden “será
nuestro primer presidente en 60 años que profesa la fe católica. En una época
de creciente y agresivo secularismo en la cultura estadounidense, cuando los
creyentes religiosos enfrentan muchos desafíos, será refrescante interactuar
con un presidente que evidentemente comprende, profunda y personalmente, la
importancia de la fe y las instituciones religiosas”.
“Observo con mucha esperanza y
motivación la experiencia personal y piedad del Señor Biden, su conmovedor
testimonio de cómo su fe le ha traído consuelo en tiempos difíciles y trágicos
y su compromiso de mucho tiempo con la prioridad que establece el Evangelio
para los pobres”, escribió.
Sin embargo, recordó que
“nuestro nuevo presidente se ha comprometido a seguir ciertas políticas que
promoverían los males morales y amenazarían la vida y la dignidad humanas, más
seriamente en las áreas del aborto, la anticoncepción, el matrimonio y el
género. Es motivo de profunda preocupación la libertad de la Iglesia y la
libertad de los creyentes para vivir de acuerdo con sus conciencias”.
Analistas consideran que entre
las primeras decisiones de Biden, una vez asumida la presidencia, serían la
derogación de la Protect Life Rule (Regla para la Protección de la Vida) y de
la ampliación de la Política de Ciudad de México.
La Protect Life Rule evita que
las organizaciones que realizan o refieren abortos reciban fondos del “Programa
de Planificación Familiar del Title X”. De hecho, esto hizo que Planned
Parenthood dejara de recibir aproximadamente 60 millones de dólares anuales en
fondos federales.
La Política de la Ciudad de
México prohíbe el financiamiento federal de organizaciones no gubernamentales
internacionales que promueven el aborto como método de planificación familiar.
Mons. Gomez señaló que “el
aborto es un ataque directo a la vida que también lastima a la mujer y socava a
la familia. No es sólo un asunto privado, ello genera problemáticas situaciones
en aspectos fundamentales como la fraternidad, la solidaridad y la inclusión en
la comunidad humana. También es una cuestión de justicia social”.
“No podemos ignorar la
realidad de que las tasas de aborto son mucho más altas entre los pobres y
minorías, y que el procedimiento se usa regularmente para eliminar a los niños
que nacerían con discapacidades”, expresó.
“Mi esperanza es igualmente
que trabajemos juntos para poner finalmente en práctica una política familiar
coherente en este país que reconozca la importancia crucial de los matrimonios
y crianza sólidos para el bienestar de los niños y la estabilidad de las
comunidades. Si el presidente, con pleno respeto por la libertad religiosa de la
Iglesia, participara en esta conversación, sería de gran ayuda para restaurar
el equilibrio civil y curar las necesidades de nuestro país”, afirmó.
El presidente de la USCCB señaló que los
obispos católicos no son actores partidistas activos sino pastores
“responsables de las almas de millones de estadounidenses y defensores de las
necesidades de todos nuestros vecinos”; y cuando hablan sobre problemas de la
vida pública estadounidense tratan de formar conciencia y aportar principios
basados en el Evangelio y enseñanzas sociales de la Iglesia.
“Jesucristo reveló el plan de amor de
Dios por la creación y la verdad sobre la persona humana, que fue creada a su
imagen y semejanza, dotada de la dignidad, los derechos y las responsabilidades
dadas por Dios y llamada a un destino trascendente”, indicó. Estas realidades,
añadió, “se reflejan en la Declaración de la Independencia y la Declaración de
los Derechos”.
“Trabajamos con todos los presidentes y
todos los congresos. En algunos temas nos ubicamos más del lado de los
demócratas, mientras que en otros nos encontramos más del lado de los
republicanos. Nuestras prioridades nunca son partidistas. Somos católicos en
primer lugar, y solo buscamos seguir fielmente a Jesucristo y promover su
visión de la fraternidad y la comunidad humanas”, escribió el presidente de la
USCCB.
Mons. Gomez, que pidió a Dios que dé a
Biden “sabiduría y valor” para liderar el país, dijo que el llamado del nuevo
presidente “por una reconciliación nacional y unidad es bienvenido a todos los
niveles. Es algo que se necesita urgentemente mientras enfrentamos el trauma en
nuestro país causado por la pandemia del coronavirus y el aislamiento social,
que sólo han agravado las intensas y largas divisiones entre nuestros
conciudadanos”.
“Como creyentes, entendemos que la
sanidad es un regalo que sólo podemos recibir de la mano de Dios. Sabemos
también que la reconciliación real requiere escuchar con paciencia a quienes no
están de acuerdo con nosotros y la voluntad de perdonar y superar los deseos de
represalia. El amor cristiano nos llama a amar a nuestros enemigos y a bendecir
a los que se oponen a nosotros, y a tratar a los demás con la misma compasión
que queremos para nosotros”, escribió el también Arzobispo de Los Ángeles.
“Estamos todos bajo la atenta mirada de
Dios, quien es el único que puede juzgar las intenciones de nuestros corazones.
Oro para que Dios le dé a nuestro nuevo presidente, y a todos nosotros, la
gracia de buscar el bien común con toda sinceridad”.
“Encomiendo todas nuestras esperanzas y
ansiedades en este nuevo momento al tierno corazón de la Santísima Virgen
María, madre de Cristo y patrona de esta nación excepcional. Que ella nos guíe
por los caminos de la paz y nos ofrezca la sabiduría y la gracia de un
verdadero patriotismo y amor por la patria”, culminó el presidente de la USCCB.
