![]() |
| Public Domain |
En el último libro de Johan Icks «Le Bureau.
Le Juifs de Pie XII» (Pío XII y los
judíos), publicado en francés y basado en los documentos oficiales, se
ponen en evidencia las 2800 peticiones de intervención y ayuda al Vaticano del
1938-1944, en las que están involucrados miles de judíos.
Los esfuerzos del papa Pío XII
Ickx explica que «los esfuerzos y las
intenciones» del Vaticano estaban «dirigidos a salvar a cada ser humano»,
durante el Holocausto, «independientemente del color y el credo». No solo
católicos, sino también judíos y personas pertenecientes a otras minorías
religiosas.
Al leer los papeles desentrañados por Ickx,
escribe Aci Stampa (7 de enero),
resulta que en esos años el Papa Pío XII estaba perfectamente informado en los
territorios del Este, al igual que los británicos y los estadounidenses. De
hecho, fue Myron Tylor, representante del presidente Roosevelt ante la Santa
Sede, quien señaló a la atención de la Secretaría de Estado un informe sobre lo
que estaba sucediendo.
Al mismo tiempo, la Santa Sede tuvo que
prestar atención a no ser utilizada por ninguna de las fuerzas beligerantes,
para mantener su imparcialidad. Fue una conducta diplomática
prudente, no un silencio, tanto que en su mensaje navideño de 1942, Pío XII denunció
la situación en términos ciertamente cautelosos, pero lo suficientemente claros
como para no dejar lugar a la ambigüedad.
Pío XII decidió no intervenir directamente
para no comprometer vidas humanas o acciones humanitarias realizadas por la
Santa Sede.
El único en el mundo
Ickx escribe: «Hasta donde yo se, muy limitadamente, la Secretaría de Estado del Vaticano fue el único ministerio de Relaciones Exteriores en el mundo con una oficina especial y una red internacional completa destinada a ayudar a las personas perseguidas durante la Segunda Guerra Mundial. Hoy, la serie Ebrei es una prueba de ello ».
Las cifras de los judíos protegidos
Las cifras ya disponibles son prueba de
ello, continúa Aci
Stampa. Según las cuales, de los supuestos 9.975 judíos presentes en Roma
el día de la Liberación al finalizar la Segunda Guerra Mundial, 6.381 fueron
ayudados y protegidos por Pio XII, las instituciones vaticanas y el Vicariato.
Y así escaparon del Holocausto.
Como lo demuestra también el trabajo de Rome Escape Line, la vía de escape conducida por el padre Hugh O’Flaherty, religioso irlandés que siempre escapó a la Gestapo.
No se nos olvida, en cambio, Anselmus Muster, agustino, que fue retirado por los nazis en desprecio a cualquier extraterritorialidad vaticana en la Basílica de Santa María Maggiore, en donde se refugió, fue torturado, pero nunca traicionó a sus compañeros. Su historia, la forma en que la Santa Sede tuvo que afrontar la situación desde el punto de vista diplomático, es una de las partes más interesantes del libro de Ickx.
Otro Papa y un cardenal
Otras figuras destacadas del Vaticano también ayudaron a los judíos a escapar de la masacre durante el Holocausto. Angelo Giuseppe Roncalli, entonces administrador del Vicariato Apostólico de Estambul y futuro Papa Juan XXIII, estuvo involucrado en algunas operaciones de rescate de judíos. El cardenal Aloizije Stepinac, beato, también como Pío XII fue víctima de una leyenda negra, se empeña en Roma para evitar que los judíos sean discriminados, y solo logra evitar que los judíos convertidos sean obligados a llevar la estrella amarilla.
Historias para contextualizar
Todas las historias del libro de Ickx deben contextualizarse, como la prudencia del Vaticano ante los primeros informes de campos de concentración en Oriente, que una polémica reciente quiso hacer pasar por prejuicio antisemita. Hay que contextualizar las opciones de Pío XII, que ante todo quiso salvar vidas humanas y fue consciente del delicado papel que tenía la Santa Sede. Solo así se puede leer claramente el libro de Ickx y las intervenciones del Vaticano.
Fuente:
Aleteia
