¡Toc, toc!
La puerta que da del lavadero a
la huerta tiene dos picaportes (uno por dentro, el otro por fuera), de forma
que, estés donde estés, puedes abrirla y moverte con libertad.
Sin embargo, el picaporte
exterior andaba un poco... “perjudicado”, y, hace un par de días, se cayó.
Personalmente, al principio no le di excesiva importancia. El picaporte
interior funcionaba, ¿no?
Sí, claro... hasta que sales a la
huerta, sopla un poco de viento y, ¡zas!, la puerta se cierra de golpe. Y ahí
te quedas, muerta de risa, “atrapada por fuera”, gritando para que alguna
hermana venga a socorrerte... (En fin, desde entonces, antes de poner un pie en
la huerta, atranco la puerta con un cubo lleno de agua... por si acaso...).
En la oración, caí en la cuenta
de que nuestro corazón es exactamente como esa puerta: ¡solo se abre desde
dentro! Y Jesús llama, espera, propone... pero no abre, ¡eso solo lo puedes
hacer tú! Porque bien sabe Él que la base del amor es la libertad: si tú no
quieres, ¡no te forzará!
Ya está muy cerca la Navidad.
Cristo se acerca una vez más a tu vida, deseando poder compartir todo contigo,
comenzar un nuevo año juntos. Él llama a tu puerta, pero el picaporte solo está
de tu lado. ¿Te abres a la vida?
Hoy el reto del amor es poner en
manos de Cristo tu corazón. Te invito a que hoy, en tu oración, le des permiso
para entrar. Pon en Sus manos tus ilusiones, tus miedos, tus proyectos...
¡invítale a entrar en todo! Solo necesita tu sí, pues Él ya está a tu puerta,
deseando vivir esta Navidad contigo. ¡Feliz día!
VIVE DE CRISTO
Fuente: Dominicas de Lerma
