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Enfermeras
mártires de Astorga (España). Crédito:
Diócesis de Astorga |
La
Diócesis trabaja ya en contacto con la Congregación para las Causas de los
Santos y con la Causa de Postulación en la organización de este importante
acontecimiento para la Iglesia con el objetivo de promover entre los diocesanos
y la instituciones religiosas y civiles la difusión de la actividad solidaria y
la entrega de vida ejemplar de estas tres mujeres enfermeras y laicas.
Además
se pretende impulsar a lo largo de los próximos meses la preparación espiritual
de los fieles, la comunidades de vida consagrada y los sacerdotes del
presbiterio diocesano aprovechando las diversas celebraciones ordinarias en las
parroquias, los arciprestazgos, y facilitar la celebración de eventos
extraordinario relacionados con la beatificación, así como la celebración de la
fecha memorial de su martirio, que se conmemora el 28 de octubre.
También
se ha comenzado a trabajar en la organización de un ciclo de conferencias sobre
la figura de las tres mártires, el significado humano y espiritual de su
martirio y su reconocimiento por la Iglesia y todo aquello que tiene que ver
con los preparativos de la importante ceremonia de beatificación.
Breve biografía
La
Declaración del Martirio para la Beatificación de las Siervas de Dios Mª Pilar
Gullón, Octavia Iglesias y Olga Pérez-Monteserín, mártires laicas de Astorga,
fue promulgada por el Papa Francisco el 11 de junio de 2019.
La Sierva de Dios Mª Pilar Gullón Yturriaga nació en Madrid el 29 de mayo de
1911, en el seno de una familia muy religiosa. El 28 de junio fue bautizada en
la parroquia de San Ginés; hizo la Primera Comunión en el colegio Blanca de
Castilla, en Madrid. Primogénita de cuatro hermanos, era soltera y se dedicó al
cuidado de sus padres, en particular del padre, enfermo. La experiencia de fe,
vivida en su casa, favoreció su vida espiritual y su compromiso en la Iglesia.
El 16 de julio de 1936 la familia se trasladó a Astorga, de donde era oriunda,
y donde gozaba de prestigio y de respeto moral.
La Sierva de Dios Octavia Iglesias
Blanco era prima
segunda de Mª Pilar, nació el 30 de noviembre de 1894 en Astorga (León) y fue
bautizada el 9 de diciembre en la parroquia de San Julián. También ella creció
en una familia caracterizada por una profunda religiosidad, que cuidó el empeño
en las virtudes y en las obras apostólicas, entre ellas la fundación del
convento de las MM. Redentoristas de Astorga, donde se consagró religiosa una
hermana suya. La Sierva de Dios se ocupaba de cuidar, primero, a su padre
anciano y enfermo, y luego a su madre viuda; pertenecía a la Acción Católica y
a las asociaciones de las Hijas de María y del Sagrado Corazón.
La Sierva de Dios Olga Pérez-Monteserín
Núñez nació en
París el 16 de marzo de 1913 de padres de origen español, que regresaron a
Astorga en 1920. Olga, segunda de tres hermanos, recibió el bautismo el 5 de
julio en la parroquia de san Francisco Javier, en París. Soltera, se dedicaba a
la vida de familia y a los trabajos artísticos, en particular al arte de la
pintura, gracias al don heredado del padre, pintor leonés con mucha fama.
Martirio
En
medio de un ambiente antirreligioso muy duro, el 8 de octubre de 1936 las
Siervas de Dios llegaron al hospital de Puerto de Somiedo (Pola de
Somiedo-Asturias), y una vez terminados los ocho días de servicio, quisieron
continuarlo, teniendo en cuenta la emergencia de la situación.
Al
amanecer del martes 27 comienzan a recrudecerse los ataques en el frente en el
que se ve afectado el pequeño hospital. Aun teniendo la posibilidad de huir,
Pilar, Octavia y Olga renunciaron a intentar la huida y decidieron no abandonar
a los heridos, sino continuar a asistirlos, poniendo en peligro la propia vida;
sin embargo, los heridos fueron fusilados y el personal sanitario fue apresado.
Las tres enfermeras fueron conducidas
después de una larga marcha, a Pola de Somiedo junto con otros prisioneros,
entre ellos el comandante, el capellán y el médico, que fueron asesinados.
A pesar de que la tres pertenecían a la
Cruz Roja, fueron entregadas al Comité local de guerra, y luego a los
milicianos que, durante toda la noche, sometieron a las Siervas de Dios a
vejaciones y abusos, pretendiendo que renegaran de la fe a cambio de obtener la
libertad, pero su claro rechazo recrudecía la violencia por parte de los
milicianos para con ellas.
Estas tres Siervas de Dios soportaron las
humillaciones y torturas con fortaleza sobrenatural y se prepararon a la muerte
con espíritu de fe y rezando.
Tres milicianas las desnudaron, las
llevaron a un prado y al mediodía del día 28 de octubre de 1936 fueron
fusiladas, mientras aclamaban a Cristo Rey. Las milicianas después de matarlas
se repartieron las ropas de las tres enfermeras.
Sus cuerpos fueron tratados de modo
ignominioso y abandonados hasta la noche cuando los sepultaron en una fosa
común, excavada por algunos hombres del pueblo obligados por los milicianos.
La fama del martirio de las Siervas de Dios
se difundió enseguida en la comunidad eclesial, de modo tal que el 30 de enero
de 1938 sus restos, fueron acogidos en la Catedral de Astorga, centro de la
vida diocesana. El 28 de junio de 1948, a petición de la Asamblea Nacional de
la Cruz Roja, fueron trasladados a un nuevo mausoleo en la capilla de san Juan
Bautista en la Catedral.
Fuente:
ACI
