
Tengo una silla de madera donde
paso muchas horas sentada, pero es muy dura. Un día, una hermana me hizo un
pequeño cojín y lo ató con dos cuerdas a la silla para que no se moviera ni le
perdiera.
Pero, hace como una semana, una
de las cuerdas se ha roto, y, cada vez que saco la silla, el cojín acaba en el
suelo, y siempre digo: “Tendría que coser la cuerda”.
Pero luego me siento y ya no me acuerdo
de que está roto, y al día siguiente otra vez se cae, y en mi interior digo:
“Tendría que coserlo”... “Tendría que llevármelo”... “Tendría que”...
Hoy me he encontrado con la
sorpresa de que me he puesto de mal humor cuando se me ha vuelto a caer el
cojín. He dicho: “¡Qué rollo, siempre se cae el cojín!”
La verdad es que he parado en
seco el mal humor, porque nadie tenía la culpa de la cuerda del cojín, solo
que, un día tras otro ese “tenía que”, ha ido dejando en mí una huella
negativa, de desastre, de peso.
Jesus nos enseña a caminar, a no
dejar las cosas para después, sino a ponernos en camino y resolver lo que
tenemos pendiente, y, cuando lo hacemos, una paz y tranquilidad nos inundan. En
definitiva, descansamos.
Jesús quiere que seas feliz y,
por ello, da su vida por ti, te entrega todo lo que es y lo que tiene para que
seas feliz, para que tu vida la vivas descargada. Porque Él carga con todo lo
nuestro para que nosotros no carguemos. Por ello, entrégale aquello que te pesa
y no te deja vivir, déjaselo en la cruz, para que Él muera por ello y resucite.
Así serás una persona libre y feliz.
Hoy el reto del amor es
solucionar tres “tenía que...”; descansa en Cristo.
VIVE DE CRISTO
Fuente: Dominicas de Lerma