
Me gusta pasear por la huerta
sacando fotos a los árboles, rincones... ¡siempre lo mismo y siempre tan
diferente! El paso del tiempo, de las estaciones, mi forma de mirar, la calma
con la que vaya... hacen que siempre algo me sorprenda. Decimos que el Señor
nos ha puesto un trocito de Paraíso.
Al volver a mi celda miraba las
fotografías, y se me ocurrió poner sobre una de ellas filtros con distintos
efectos: antigua, menos color, acuarela... Era impresionante ver cómo se podía
cambiar una misma imagen y hacerla parecer totalmente diferente.
Sin embargo, si no quitamos los
filtros, no podremos dar una nueva oportunidad a conocer a esa persona tal como
es, o dar una oportunidad con esperanza a esa situación que tememos.
La mirada de Jesús era sin
filtros porque miraba el corazón; todo para Él era nuevo cada mañana, porque el
Amor lo renovaba, y esto lo reflejaba en que siempre tendía una mano, ayudando
a levantarse.
Mirar con filtros es cosa humana.
Jesús nos enseña a mirar desde distintos ángulos, de distintas maneras, pero
siempre desde la Misericordia para poder comprender y acoger a cada persona tal
y como es.
Hoy el reto del amor es que,
cuando sientas poner un filtro con alguien, dejes que el Amor tenga más fuerza.
Hoy, en tres conversaciones, no uses filtros.
VIVE DE CRISTO
Fuente: Dominicas de Lerma