Adaptación
cultural
Hola,
buenos días, hoy Sión nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.
Como
el Monasterio es tan grande, tenemos varios teléfonos inalámbricos para
localizarnos. Cuando una tiene que hacer un trabajo en alguna parte del
convento donde no se oye la campana, se lleva el teléfono, ¡y listo!
Pero,
lamentablemente, las cosas no son tan fáciles... El otro día sor Agustina
estaba comentando la excesiva sensibilidad de los botones del teléfono
inalámbrico.
-Me
lo meto en el bolsillo y, en cuanto me muevo un poco, ¡se marca solo! -decía un
tanto apurada.
-¡Eso
tiene fácil solución! -respondió otra hermana- Solo tienes que bloquear el
teclado. Para ello, presiona la almohadilla.
-¿El
qué?
-El
botón este de aquí -dijo sor Inés, señalando el botón #.
-¡¡¡Aaaaahhhh!!!
¡¡El sostenido!!
Vale,
lo reconozco. No pude evitar una sonora carcajada. Claro... ¡sor Agustina es
nuestra organista! Ella había transportado la almohadilla... ¡al lenguaje
musical! ¡La había llevado a su terreno!
Lo
mejor es que a mí me sucede lo mismo. Cuando alguien habla de “mandolina”,
muchas hermanas piensan en un instrumento musical... ¡¡mientras que yo pienso
en un instrumento de cocina!!
Todos
tenemos un espacio en el que nos sentimos especialmente cómodos, y nos sale de
forma natural trasladar la realidad a ese terreno. Buscamos entender lo que hay
a nuestro alrededor desde lo que ya conocemos y nos da seguridad.
La
realidad se presenta como un libro abierto, pero, dependiendo de lo que tenemos
en el corazón, ¡la interpretaremos de una forma u otra!
Muchos
santos veían en la naturaleza un mensaje precioso del amor del Señor. ¡Una flor
les hacía emocionarse! Porque no era solo la flor, sino lo que veían tras
ella... Claro, su corazón estaba lleno del amor de Cristo, ¡y todo lo
interpretaban desde ahí!
Sorpresas,
imprevistos, acontecimientos... Todo lo que te ocurre puede ser visto de muchas
formas. Puedes dejarte llevar por la impaciencia y la inquietud, o por la
confianza y la paz. Todo es cuestión de que Jesucristo sea tu punto de
referencia. Creyendo en su Amor, ¡todo se ve con otros ojos!
La
realidad sigue siendo la misma, pero unos ven una almohadilla y otros... un
sostenido. ¿Cuál será hoy tu interpretación?
Hoy
el reto del amor es hacer un acto de fe en el amor de Cristo. Busca una capilla
y, delante del Sagrario, di en voz alta: “Creo firmemente que me amas y que
siempre estás conmigo”. ¡Pídele al Señor que esta sea la certeza de tu corazón
hoy! Desde ahí, todo lo que suceda, siendo igual, será muy distinto. ¡Feliz
día!
VIVE
DE CRISTO
Fuente:
Dominicas de Lerma