Frente
al espejo
Hola,
buenos días, hoy Joane nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.
Ayer
subí en ascensor a la planta de arriba. Normalmente coincidimos más de una en
el “viaje”, pero ayer iba sola. ¿Sola? Levanté la cabeza y me quedé mirando al
espejo que tenía delante. No sé qué harás delante de estos espejos, pero he de
confesarte que yo... empecé a ponerle caras feas, muy feas... Él me copiaba y,
cuando me entraba la risa... también se reía. Si hubiese una cámara oculta, los
que estuvieran al otro lado habrían pasado un buen rato.
Y
es que, al otro lado del espejo, estás tú mismo, y no temes ser juzgado. Te
sientes libre para poner caras, hacer burla, levantar las cejas o sonreír.
Pero, cuando tenemos al otro lado a otras personas, es curioso, porque no se
nos ocurre hacer esto, sino que miramos a la luz de los botones, al techo... en
silencio, o hablamos del tiempo.
El
espejo siempre secunda nuestras actitudes, pero, las personas con las que nos
cruzamos, no sabemos cómo van a responder ante nuestras palabras o actitudes, y
esto muchas veces nos frena, sobre todo con los desconocidos.
Jesús
recorría muchos lugares con sus discípulos y, allí donde iba, siempre tenía un
gesto, una palabra de aliento, una sonrisa... Nos mostraba que el corazón del
hombre tiene un denominador común, que es el Amor, porque Él lo ha creado. El
Amor lleva al Amor. Tu forma de acercarte a los demás genera lo mismo que en el
espejo, porque una sonrisa lleva a la sonrisa, la acogida lleva al descanso, la
pregunta oportuna lleva a la confianza...
Hoy
el reto del amor es que pongas el Amor por delante del miedo en esa situación
en la que sientas que te frena el miedo al “qué dirán”. Te sorprenderás al ver
que la otra persona necesita salir del anonimato, sentirse escuchado...
VIVE
DE CRISTO
Fuente:
Dominicas de Lerma
