Bajo
control
Hola,
buenos días, hoy Sión nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.
Es
lo que digo a quien me pregunta, tratando de aparentar seguridad y confianza.
Que no cunda el pánico, no hay problema. Está todo bajo control.
¿Qué
ha pasado?
¡¡Pues
que el catarro ha podido conmigo!! Ignorando todas mis prevenciones, los virus
me han asaltado sin compasión. Pero, lo dicho, no hay que preocuparse. En
realidad, se trata de... una “inversión de futuro”. Sí, sí, estoy desarrollando
anticuerpos y defensas para lo que queda de invierno... eso espero.
Llevo
ya varios días, por lo que creo que estoy a punto de superarlo. Y ahora, con
perspectiva, me he dado cuenta de que estaba empeñadísima en no acatarrarme
este invierno, ¡y no me daba cuenta de las cosas que me habría perdido!
Vale,
es verdad, es horrible estar todo el día pañuelo en mano, dolor de cabeza,
tos... Pero, comentando con el Señor estos días pasados, me doy cuenta de que
no es eso lo que más ha habido. Lo que ha abundado en estos días de
convalecencia han sido los detalles de cariño.
Todas
me preguntaban cuando me veían, la priora continuamente me invitaba a irme
antes a la cama... Y los días que me tocaba encender la gloria, aunque ya
estuviese mejor, una hermana iba corriendo a encender por mí. “Tú olvídate de
leña y de fuego”, me decía, “¡vete a coger calor!”.
Es
impresionante: el catarro, que me parecía tan espantoso, en realidad ha sido
una preciosa oportunidad que me ha dado el Señor para descubrir el cariño de mis
hermanas.
Así
nos puede pasar muchas veces. Quisiéramos poder evitar los contratiempos, nos
molestan los imprevistos, y ver que lo planeado no sale nos pone nerviosos...
Sin embargo, estas cosas, aparentemente malas, pueden ser ocasión de
aprendizaje, de descubrimiento.
“Quien
siempre va por el mismo camino, nunca verá un paisaje distinto”, ¡y al Señor le
encanta la aventura! Tal es así que nos dice que vayamos “hasta los confines
del mundo”, ¡y eso supone salir a lo desconocido!
Hoy
el reto del amor es vivir el día de la mano de Cristo. ¡Deja que Él guíe tus
pasos! Te invito a que hoy, ante una dificultad o contratiempo, mantengas la
calma. Mira Jesucristo y pregúntale qué quiere que aprendas, qué quiere
enseñarte en esa situación. Él sí que lo tiene todo bajo control... ¡abre los
ojos y descubre al menos una cosa buena en ese cambio de rumbo! ¡Feliz día!
VIVE
DE CRISTO
Fuente:
Dominicas de Lerma
