Risa
contagiosa
Hola,
buenos días, hoy Lety nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.
El
martes tuvimos día de retiro. En una de las charlas, dos de las hermanas
empezaron a reírse. Yo, la verdad, no pillé la broma de lo que dijo el padre,
pero cada vez se reían más. El resto, solo de verlas, empezamos a reírnos, y no
podíamos parar. Al final nos contagiaron la risa a todas, y el padre comentó:
-Al
veros reír así, me doy cuenta de que Jesús tenía sentido del humor.
Llegué
a la oración y le daba gracias al Señor por el don de la Comunidad, por estas
hermanas que me ha regalado. Porque el Señor nos regala hermanos para que
caminemos juntos, para que nos apoyemos, para que nos animemos, para que nos
contagiemos.
Pero
es verdad que muchas veces tendemos a hacer las cosas solos, porque pedir ayuda
supone estar a explicarlo, luego lo hacen distinto a como yo lo hago, quizás no
me guste y encima lo tenga que repetir...
Pero
este camino solo te lleva al individualismo y a no salir de ti mismo. La
sabiduría se adquiere cuando se comparte, aprendiendo de los hermanos. Pero,
para tener hermanos, uno tiene que aprender a ceder, a dejar que el otro
exprese lo que siente y ve, y tú abrir la mente para descubrir su verdad.
Porque, si siempre crees tener la verdad, nunca serás sabio, y vivirás siempre
en tu castillo.
Jesús
nos indica que la verdadera felicidad está en la entrega a los demás. La
felicidad es vivir en contacto con Jesús y, desde Jesús, ir a los hermanos.
Porque, cuando dejas al hermano entrar en ti y te dejas contagiar de su risa,
en ese momento, empiezas a disfrutar tú también de la risa. Por ello, apuesta
por el Amor, no dejes de amar.
Hoy
el reto del amor es dejarte contagiar por alguien que te dé una buena noticia
y, a la vez, tú hoy da una buena noticia a alguien. Transmite alegría con una
sonrisa en tu rostro.
VIVE
DE CRISTO
Fuente:
Dominicas de Lerma
