La
riqueza de la diferencia
Hola,
buenos días, hoy Lety nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.
Ayer
me tocó doblar la ropa y fue toda una experiencia.
El
otro día nos han regalado un... artilugio, porque no sé cómo llamarlo... Es un
plástico que se abre, tú pones la camiseta encima, empiezas a plegar hacia
dentro... y te sale la camiseta perfectamente doblada, y lo mejor es que todas
las haces iguales, del mismo tamaño.
Es
un invento muy de jóvenes del siglo XXI, donde siempre una máquina te ayuda a
todo. Pero esta mañana, al llegar a rezar al coro, miraba a mis hermanas y le
preguntaba al Señor: ¿por qué nos has hecho a todas distintas?
Lo
fácil sería todas iguales, y así todo iría rodado, porque en las diferencias
saltan las chispas... pero también es donde brillan las grandezas.
Hoy
le daba gracias al Señor por su creatividad y originalidad al crearnos. Porque
en esta pluralidad está la riqueza de la comunidad y de la Iglesia.
Jesús
no ha querido que fuésemos iguales, sino complementarios. Él lo vivió con sus
discípulos, cada uno distinto, cada uno se enteraba de una cosa, pero entre
todos nos regalaron los evangelios donde nos cuentan de Jesús.
Qué
difícil es la convivencia cuando buscamos que el otro sea como yo quiero, o
cuando las pasiones son las que gobiernan las vidas. Jesús siempre amó y
respetó a sus discípulos. Nos ama a cada uno de nosotros como somos y como
estamos, y, en nuestra situación concreta, nos da la mano para caminar.
Lo
único que quiere es que le acojamos en nuestra vida. Y luego Él nos pide que
nos acojamos unos a otros. Que nos amemos.
Hoy
el reto del amor es mirar con ojos nuevos y dar la mano a esa persona que
tienes cruzada en tu vida. Da el primer paso, rompe el hielo, porque con Cristo
este reto es posible.
VIVE
DE CRISTO
Fuente:
Dominicas de Lerma
