Entrevista del Papa Francisco con Valentina
Alazraki para el medio de comunicación mexicano Televisa
P.- Imágenes...
R.- Sí. Pero al final la defensa de él es
que se lo habían jaqueado, y se defendió bien, entonces frente a lo obvio y una
buena defensa queda la duda, pero, In dubio pro reo entonces,
bueno, volvé. Y se venía el cardenal de Buenos Aires para que fuera testigo de
todo eso. Y lo seguí siguiendo ya de manera especial.
Evidentemente que él tenía en su trato, un
trato - algunos dicen déspota - mandón, pues, manejo económico de las cosas no
del todo claro parece - esto no está probado. Pero ciertamente que el clero se
sentía no bien tratado por él. Se quejaron, se quejaron hasta que hicieron como
clero una denuncia a la Nunciatura. Yo llamé a la Nunciatura, y el Nuncio me
dijo: "Mire, la cosa de la denuncia es seria por maltrato", abuso de
poder, podríamos decir, ¿no? Ellos no lo llamaban así pero vamos. Lo hice venir
y le pedí la renuncia. Bien clarito.
Lo mandé a España a hacer un test
psiquiátrico, algunos medios dijeron: "y el Papa le regaló un veraneo en
España". Fue a hacer un test psiquiátrico, el resultado del test era
dentro de lo normal, aconsejaban el tratamiento del viajero, una vez por mes.
Viajar a Madrid a hacerse dos días de tratamiento, entonces no convenía que
volviera a Argentina por eso. Entonces lo tuve acá y como el test decía que
tenía capacidad de diagnóstico de gestión, bueno, asesor, asesor. Algunos lo
interpretaron acá en Italia como un 'parcheggio' ('estacionamiento').
P.- Y lo criticaron porque decía
que ahí no había tenido un mal manejo y usted lo puso aquí en el APSA...
R.- No era así. Económicamente era desordenado
pero mal manejo económico no tuvo por las obras que ha hecho. Era desordenado
pero la visión es buena. Y empecé a buscar la sucesión. Una vez que estuvo el
obispo nuevo, en diciembre del año pasado decidí hacer la investigación previa
de las acusaciones que había.
Designé al arzobispo de Tucumán y la
Congregación de Obispos me propuso varios nombres, yo llamé al presidente de la
Conferencia Episcopal Argentina, le hice elegir y dijo lo mejor es el arzobispo
de Tucumán para esto. Claro, mitad de diciembre Argentina es como mitad de
junio acá, o sea, las fiestas y después, enero y febrero es como julio-agosto
acá. Pero algo hicieron. La cosa es que ahora hará quince días me llegó. Ya
llegó oficialmente la investigación previa. La leí, y ví que era necesario
hacer un juicio. Entonces lo pasé a la Congregación de la Doctrina de la Fe,
están haciendo el juicio. Entonces, porqué le cuento todo esto: para decirle a
la gente impaciente 'no hizo nada', el Papa no tiene que andar publicando todos
los días lo que está haciendo, pero no quedé quieto desde el primer momento de
este caso. Hay casos que son largos, que esperan más, como éste y explico el
porqué, porque no tenía los elementos o por 'h' o por 'b', pero hoy está ya en
juicio en la Congregación para la Doctrina de la Fe. O sea no he parado.
P.- Es que yo creo que es
importante contarlo ¿no?
R.- Ahora lo cuento. Pero no puedo a cada
rato...pero no he parado. Ahora, en qué va a terminar el juicio... no sé lo
dejo en manos de ellos. De hecho al ser obispo tengo que juzgarlo yo, pero en
este caso dije no. Hagan un tribunal, dan la sentencia ustedes y la promulgo
yo. Porque, en este caso argentino, vio...
P.- Es que para la gente a veces,
usted obviamente no puede estar explicando todo, todo el día, pero entre
la prensa y la gente pues se crean confusiones. O la gente no entiende. Me
viene a la mente por ejemplo el caso del cardenal Barbarin de Lyon, que claro,
hay un malestar de la gente una vez que ya hay acusaciones comprobadas. Pero
usted dice yo no acepto la renuncia hasta que no se acabe el proceso porque
para mí es inocente hasta el final.
R.- La presunción de inocencia.
P.- Exacto, para él y para muchos
otros.
R.- Yo tengo que hacerla siempre esa,
porque en un juicio abierto rige la presunción de inocencia incluso para los
jueces más anticlericales, para todos. Pero hay que explicarle a la gente, hay
que explicarle. Ahí hay que explicarle. En vez, en otros casos como el de
McCarrick donde era evidente ahí corté por lo sano antes del juicio. El juicio
recién, cuando salió, hace un mes el juicio McCarrick en la quita del
estado clerical y yo le quité el cardenalato y todas.
P.- Bueno, el tema de McCarrick
me trae otro tema que quería yo preguntarle. Usted nos aconsejó en uno de los
últimos viajes que leyéramos cartas de la tribulación: yo me lo he leído, he
hecho mis deberes. He visto muchas veces escrita la palabra silencio, y la
explicación de cómo a veces el silencio sea necesario, según usted, es como un
momento de gracia casi. Pero decirle a un periodista que el silencio es
necesario cuando nosotros hace creo que... (risas). No se ría Papa
Francisco es así. Si usted hace, se acuerda hace 8 meses cuando le preguntaron:
A ver, aquí hay una acusación, del ex nuncio Carlo María Viganò, que dice que
él mismo le dijo a usted en una audiencia al principio de su pontificado quién
era Mc Carrick, usted no hizo nada, y usted dijo "no voy a responder,
juzgan ustedes, ya en su momento responderé". Ese silencio ha pesado
mucho, porque para la prensa y para mucha gente cuando uno se calla es como
marido y mujer ¿no?: tú pillas a tu marido y no te contesta y dices "aquí
hay gato encerrado". Entonces por qué ese silencio ha llegado ya el
momento de contestar esa pregunta que le hicimos en el avión, han pasado creo
que más de ocho meses Papa Francisco.
R.- Sí, los que hicieron el derecho romano
dicen que el silencio es una manera de hablar. El caso este de Viganò, yo vi,
no había leído toda la carta, vi un poco y ya sé lo que es, y tomé una opción:
yo confío en la honestidad de los periodistas y les dije: "Miren, acá
tienen todo, estudien ustedes y saquen ustedes las conclusiones". Y eso es
lo que hicieron porque el trabajo lo hicieron ustedes, sobre eso fue genial, y
me cuidé muy mucho de decir cosas que no estaban ahí pero después las dijo,
tres o cuatro meses después, un juez de Milán cuando lo condenó.
P.- ¿Lo de su familia dice?
R.- Claro. Me callé, para que voy a
ensuciarlo. Que los periodistas encuentren la cosa. Y ustedes lo encontraron,
encontraron todo ese mundo. Fue un silencio de confianza hacia ustedes, más
aun, esa es una de las razones, dije: "Acá tienen, estúdienlo, esto es
todo". Y el resultado fue bueno, fue mejor que si yo me pusiera a
explicar, a defenderme... Ustedes juzgaron con las pruebas en la mano.
Segundo, hay otra cosa que a mí
siempre me impresionó: los silencios de Jesús. Jesús siempre respondía, incluso
a los enemigos cuando le venían con chicanas: "pero se puede esto,
aquello"... y a ver si pisaba el palito y caía...Y ahí les contestaba.
Pero cuando hubo clima de ensañamiento que fue el viernes santo, ese
ensañamiento de la gente y ya, cerró la boca. A tal punto que el mismo Pilato
dice: "Pero ¿no me contestás?" O sea, delante de un clima de
ensañamiento no se puede contestar. Y esa carta era un ensañamiento como
después ustedes se dieron cuenta por los resultados, que era una cosa
incluso... alguno de ustedes publicó que era pagada, no sé, esto no me consta,
no, pero voy a las consecuencias de algunos.
P.- Hay otros que siguen pensando
que es cierta y le siguen preguntando que por qué, que si usted sabía o no de
McCarrick. En la prensa hay de todo, obviamente.
R.- De McCarrick yo no sabía nada,
obviamente, nada, nada. Lo dije varias veces eso, que yo no sabía, ni idea. Y
que cuando esto que dice que me habló aquel día, que vino... Y yo no me acuerdo
si me habló de esto. Si es verdad o no. ¡Ni idea! Pero ustedes saben que yo de
Mc Carrick no sabía nada, sino no me hubiera quedado callado, ¿no? Pero este
porqué de ese silencio: primero porque las evidencias estaban ahí, juzguen
ustedes. Fue un acto de confianza realmente. Y segundo, por esto de Jesús, que
en momentos de ensañamiento no se puede hablar, porque es peor. Todo va a ir
contra de uno. El Señor nos enseñó ese camino y yo lo sigo.
P.- Papa Francisco, antes de la
cumbre de febrero que usted convocó, se decía en los medios que se jugaba un
poquito su pontificado, se dijo que era excesivo, o la manera en la que su
pontificado va a pasar a la historia sobre este tema. No nos ha hablado todavía
de la impresión que le provocaron esos tres días. No lo ha hecho todavía
públicamente creo. Escuchar esas víctimas, usted ya las había escuchado en
otras oportunidades obviamente pero ver a tantos obispos que llegaron ahí,
muchos pensando que no era su problema, porque los de África o de Asia decían,
no es mi problema, es de occidente, del mundo anglosajón. ¿Qué le quedó de esos
tres días y qué sigue? Usted ha emitido tres nuevas leyes...
R.- Me quedó un sentimiento de comunión
eclesial muy grande. El Papa con los obispos. Después me quedó la seriedad con
que tomaron esto, sino el primer día, algunos el segundo, ya cuando se dieron
cuenta de que las papas quemaban. Una cosa seria, fue muy seria, muy bien
llevada. Los resultados de reflexión. Ya antes me habían quedado las respuestas
y las propuestas a ese elenco que les di a todos. Que ya son propuestas pero
están en marcha. Y al final, yo me sentí unido a todo el episcopado con este
trabajo de luchar contra esto y poner fin si podemos, y
resolver problemas de corrupción de este tipo.
Valentina Alazraki
Vatican News
* Nota del blog: Dada la extensión de la entrevista, la iremos publicando en días sucesivos
