Allí, Jesús rezó en
agonía, antes de ser traicionado por Judas
Getsemaní
significa “molino de aceite”. Era un espacio abierto en el gran olivar del
Monte de los Olivos. Tal y como se hacía en los huertos judíos, se construyó un
molino para transformar la cosecha en aceite.
Situado
al pie del Monte de los Olivos, al este de la ciudad de Jerusalén, se yergue
sobre el valle del Cedrón. Está dominado por los altos muros del monte Moria y
por el Pináculo del Templo. A su izquierda se extiende el valle de Josafat con
sus numerosas tumbas. El jardín era un lugar aislado donde Jesús se dirigía a
menudo con sus discípulos.
Allí
rezó en agonía, antes de ser traicionado por Judas (Lucas 22, 39-44). La
tradición de este lugar es muy antigua, como muestra el testimonio de Eusebio
de Cesarea que, festejando su cumpleaños en el 295 d.C. en los lugares
bíblicos, describe Getsemaní como el lugar donde Jesús se retiró a rezar antes
de su muerte en la cruz.
Según
el evangelio de Lucas, la angustia de Jesús en ese Getsemaní era tan profunda
que “su sudor se volvió como gotas de sangre que caían a tierra” (Lc 22, 44)
Gracias
a la peregrina Egeria, sabemos que en la segunda mitad del siglo IV, se
celebraba una liturgia el Jueves Santo “en el lugar donde el Señor rezó”, y que
allí había “una bellísima iglesia”. Los fieles entraban en el templo, oraban,
cantaban himnos y escuchaban los relatos evangélicos de la agonía de Jesús en
el jardín.
Después
iban en procesión a otro lugar del Getsemaní, donde se recordaba el arresto.
Aquí, en el lugar donde Jesús inició su Pasión, la Custodia de Tierra Santa
construyó una basílica imponente, que puede verse desde lejos y que tiene una
arquitectura única, realizada por el italiano Antonio Barluzzi.
La
Basílica de las Naciones expresa en su arquitectura los últimos momentos de
Jesús y su agonía mortal. En un ambiente semioscuro, vemos la luz que ilumina
el tabernáculo. Así la atención se dirige al lugar donde se puede no sólo ver,
sino también tocar la piedra desnuda, donde según la tradición Jesús vivió su
agonía. Los tres grandes mosaicos representan acontecimientos que, según la
tradición, se produjeron aquí, en este lugar santo que es venerado por
cristianos de todo el mundo.
Fuente:
Aleteia
