El Pontífice invitó a aprovechar ese tiempo privilegiado de la Cuaresma para purificarnos y experimentar la presencia consoladora de Dios en nuestras vidas
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| El Santo Padre reza con los fieles la oración del Ángelus del I Domingo de Cuaresma |
A la hora del Ángelus del I Domingo de Cuaresma
Francisco se refirió a los tres caminos que el mundo siempre propone
prometiendo grandes éxitos: la avidez de la posesión, la gloria humana y la
instrumentalización de Dios, tal como el diablo hizo al tentar a Jesús en el
desierto
Al comentar el Evangelio propuesto por la liturgia del
Primer Domingo de Cuaresma, en el que San Lucas nos habla de la experiencia de
las tentaciones de Jesús en el desierto, Francisco comenzó recordando que el
Señor es tentado tres veces por el diablo.
Las tentaciones
de Jesús indican los caminos del mundo
Primero lo invita a transformar una piedra en pan,
después le muestra desde lo alto los reinos de la tierra diciéndole que podría
convertirse en un poderoso y glorioso mesías y, finalmente, lo conduce al punto
más alto del templo de Jerusalén desde donde lo invita a tirarse para
manifestar, de modo espectacular, su poder divino.
La avidez, la
gloria y la instrumentalización de Dios
El Papa explicó que estas tres tentaciones indican los
tres caminos que el mundo siempre propone prometiendo grandes éxitos: la avidez
de la posesión, la gloria humana y la instrumentalización de Dios.
Del camino de la avidez afirmó que es siempre la
lógica insidiosa del demonio para impulsarnos a creer que todo es posible sin
Dios, e incluso yendo contra Él. Del camino de la gloria humana Francisco dijo
que el intento es perder toda dignidad personal, dejarse corromper por los
ídolos del dinero, del éxito y del poder, para alcanzar la propia
autoafirmación, lo que conduce a gustar de una alegría vacía que pronto se
desvanece. Y del hecho de instrumentalizar a Dios en beneficio propio explicó
que es ese buscar un milagro sorprendente.
La tentación
más sutil: poner a Dios de nuestro lado
Sin embargo sabemos que el Señor rechaza todas las
tentaciones, incluso la más sutil, esa de querer "poner a Dios de nuestro
lado", pidiéndole gracias que en realidad sirven sólo para satisfacer
nuestro orgullo. Por eso el Papa reafirmó que estos caminos que se nos
presentan, con la ilusión de poder alcanzar de esta manera el éxito y la
felicidad, son ajenos al modo de actuar de Dios y, de hecho, nos separan de Él,
porque son obra de Satanás.
Adherir
totalmente al proyecto del Padre
Mientras Jesús, al enfrentar estas pruebas en primera
persona, supera tres veces la tentación para adherir completamente al proyecto
del Padre, a la vez que nos señala los remedios: la vida interior, la fe en
Dios, la certeza de su amor. Por esta razón el Pontífice invitó a aprovechar
ese tiempo privilegiado de la Cuaresma para purificarnos y experimentar la
presencia consoladora de Dios en nuestras vidas.
María: icono de
fidelidad a Dios
Y para esto, el Santo Padre pidió que la intercesión
maternal de María, icono de fidelidad a Dios, nos sostenga en nuestro camino,
ayudándonos siempre a rechazar el mal y a acoger el bien.
“Que
su testimonio heroico ayude a los seminaristas, a los sacerdotes y a obispos a
permanecer límpidos y generosos, para servir fielmente al Señor y al pueblo
santo de Dios”
En España: nueve nuevos
beatos, todos seminaristas
Después
de rezar el Ángelus el Obispo de Roma recordó que ayer en Oviedo, España,
fueron proclamados beatos los seminaristas Ángel Cuartas y ocho
compañeros mártires, asesinados por odio contra la fe en un tiempo de
persecución religiosa. Y dijo textualmente:
“Estos
jóvenes aspirantes al sacerdocio amaron tanto al Señor que lo siguieron en el
camino de la Cruz. Que su testimonio heroico ayude a los seminaristas, a los
sacerdotes y a obispos a permanecer límpidos y generosos, para servir fielmente
al Señor y al pueblo santo de Dios”.
Después de saludar cordialmente a las familias, a los grupos
parroquiales, a las asociaciones y a todos los peregrinos procedentes de Italia
y otros países que se habían congregado en la Plaza de San Pedro, el Papa deseó
a todos que el camino cuaresmal – que acaba de comenzar – sea rico de frutos, y
les pidió un recuerdo en la oración por él y por sus colaboradores de la Curia
romana, durante la semana de Ejercicios Espirituales.
María Fernanda Bernasconi – Ciudad del Vaticano
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