LA FE DE LOS MAGOS
II. Fe y docilidad en momentos de oscuridad y desorientación. Dejarse
ayudar.
III. Llegar hasta el Señor es lo único importante en nuestra vida.
“En aquel tiempo, Jesús quiso partir para
Galilea. Se encuentra con Felipe y le dice: «Sígueme». Felipe era de Bestsaida,
de la ciudad de Andrés y Pedro. Felipe se encuentra con Natanael y le dice:
«Ése del que escribió Moisés en la Ley, y también los profetas, lo hemos
encontrado: Jesús el hijo de José, el de Nazaret». Le respondió Natanael: «¿De
Nazaret puede haber cosa buena?». Le dice Felipe: «Ven y lo verás».
I. Nacido Jesús en Belén de Judá en tiempos del rey Herodes,
unos Magos llegaron de oriente a Jerusalén (Mateo 2, 1). Estos tres sabios que
estudiaban el firmamento, en cuanto vieron una estrella grande y maravillosa se
pusieron en camino. Dejaron familia, comodidad y bienes. No les debió ser fácil
explicar el motivo de su viaje, que tuvo que ser largo y difícil. Estos hombres
decididos y sin respetos humanos nos enseñan lo que hemos de hacer para llegar
a Jesús, dejando a un lado todo lo que pueda desviarnos y retrasarnos del
camino.
También
nosotros hemos visto una estrella en la intimidad del corazón, que nos invita
al desprendimiento de las cosas que nos atan y a vencer cualquier respeto
humano que nos impida llegar a Jesús. Pidamos con la Iglesia a Dios nuestro
Padre: Tú, que iluminaste a los sabios de oriente y les encaminaste para que
adoraran a tu Hijo, ilumina nuestra fe y acepta la ofrenda de nuestra oración
(Vísperas de la Epifanía, Preces).
II. Los Magos debieron pasar por malos caminos y dormir en
lugares incómodos..., pero la estrella les indicaba el camino y les enseñaba el
sentido de su vida. La estrella alegra su caminar. Los sacrificios se llevan
con garbo y alegría si el fin vale la pena. Pero la estrella desaparece al
llegar a Jerusalén y ellos se hallan desorientados. ¿Qué hacen? Preguntan a quien
debe saberlo. Nosotros debemos aprender de estos hombres sabios.
Nosotros
a veces nos encontramos desorientados y a oscuras, porque vamos alumbrando
nuestra vida con la luz de nuestros propios caprichos que nos llevan por sendas
fáciles, en lugar de buscar la voluntad de Dios. Toda nuestra vida es un camino
hacia Jesús. Es un camino que andamos a la luz de la fe. Y la fe nos llevará a
preguntar y a dejarnos guiar, a ser dóciles. Cristo ha dado a su Iglesia la
seguridad de la doctrina, la corriente de gracia de los Sacramentos; y ha
dispuesto que haya personas para orientar y conducir por el camino adecuado.
III. Nosotros, como los Magos, queremos llegar hasta Jesús,
aunque tengamos que dejar las cosas que otros aprecian. Cada propósito que
hacemos por seguir a Cristo es como una luz pequeña que se enciende, y si somos
fieles nosotros podemos ser claridad para otros que andan buscando a Cristo.
Hoy,
como los Magos, pongámonos en camino. Pidamos al Señor que en nuestro caminar
nos conceda tal firmeza en la fe, que alcancemos los dones que nos tiene
prometidos. Muy cerca de Jesús, vamos a encontrar a María.
Textos basados en ideas de Hablar con Dios de F. Fernández Carvajal.
Fuente: Almudi.org
