Con
paso seguro
Hola,
buenos días, hoy Sión nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.
El
otro día me enseñaron una aplicación para jugar al ajedrez. Con fichas reales
he jugado muchas veces, aunque admito que no soy ningún portento... ¡y hacía
tanto que no jugaba!
Me
animaron a probar el “ajedrez virtual”, eso sí, tras ponerle el nivel de
dificultad en “fácil”. Comencé a mover las fichas divertida: ¡era muy gracioso
verlas moviéndose solas por el tablero!
Adelanté
los peones, saqué las torres... ¡ajá! ¡Podía comerme ese peón! Lo hice... y
perdí la torre.
Analicé
un momento el tablero. ¡¡Horror!! De pronto descubrí que mi “adversario” había
movido sus fichas de tal forma que cada una de ellas estaba protegida por las
demás. ¡¡Era imposible comerse alguna de sus fichas sin perder las mías!!
En
casos así, nada como retirarse con elegancia, antes de perder escandalosamente
ante una aplicación programada en nivel “fácil...”
Reconozco
que, después, he estado mucho tiempo analizando aquella jugada. Es una
estrategia buenísima: ¡cada ficha protegida por las demás! Y, ¡eso es
precisamente lo que el Señor quiere con nosotros!
Cristo
camina siempre a tu lado, como esa ficha que avanza contigo para protegerte. Y,
como dice san Pablo, “si Dios está con nosotros, ¿quién estará contra
nosotros?” Como celebramos estos días, Él se hizo hombre, aceptó ser “una ficha
más”, para poder jugar en nuestro mismo tablero.
Tal
vez Sus movimientos parezcan a veces extraños o incomprensibles, ¡pero Jesús juega
siempre a tu favor! Deja que Él guíe tus decisiones, confía en Él ante cada
situación nueva. Con Cristo, ¡sabemos que tenemos la partida ganada!
Pero,
igual que en el ajedrez hay muchas fichas, el Señor quiere que juguemos en
equipo. La fe de algunas personas ha sido apoyo para ti en numerosas ocasiones;
y también tu fe sostiene a otras. ¿Lo ves? ¡Cada “ficha” estamos protegidas por
las demás!
Hoy
el reto del amor es que ores por una persona, la que el Señor ponga en tu
corazón. ¡Deja que Él te indique! Tal vez esa persona está librando batallas
que no conoces, ¡pero en las que puedes ayudar! Tu oración será su mejor
armadura. ¡En equipo, vamos todos protegidos! ¡Feliz día!
VIVE
DE CRISTO
Fuente:
Dominicas de Lerma
