El
viernes, vigilia de la Solemnidad de María Inmaculada, o la Purísima, como se
le conoce en Nicaragua, los fieles salieron a las calles para celebrar la gran
fiesta religiosa conocida como "La Gritería"
En
"La Gritería", una fiesta religiosa y a la vez folclórica, que existe
desde el 1857, los nicaragüenses salen en masas a las calles, para cantar
frente a toda imagen de la Virgen de la Concepción que encuentran a su paso,
misma que es adornada con flores y gran imaginación. Tradicionalmente comienza
al atardecer, pero en esta ocasión inició al mediodía en algunas ciudades,
debido a los niveles de inseguridad que vive Nicaragua desde el estallido
social del 18 de abril pasado, especialmente en horas de la noche.
Una gritería particular
Este
año los dueños de las imágenes, en su mayoría, colocaron a la Virgen María en
estrados adornados con colores predominantemente azul y blanco, los de la
bandera de Nicaragua, utilizados para mostrar rechazo al Gobierno del
presidente Daniel Ortega desde el estallido social de abril. Las madres de unos
610 arrestados, denominados como "presos políticos" por las
organizaciones humanitarias, colocaron fotografías de sus hijos en el mismo
montaje junto a la imagen de la Inmaculada Concepción de María.
El
anuncio de la Policía Nacional de desplegar a 15.000 agentes en toda Nicaragua
para garantizar la seguridad de "La Gritería", no tuvo efecto en el
cambio de horario de una parte de los católicos. "La Gritería" es una
celebración en la que los católicos se lanzan a las calles para entonar
canciones a cada imagen de la Virgen de la Concepción que encuentran a su paso,
y a cambio reciben regalías de los dueños.
Momentos de alegría
contenida
Hasta
las 8:30: pm se desarrollaron con mucha tranquilidad las fiestas de La Gritería
en Nicaragua. Una hora antes, el joven José Herrera, con guitarra en mano,
salió a cantarle a María, pero destacó que este año ve menos altares y menos
concurrencia de feligreses. Los ciudadanos optan por andar en grupos, portando
su novena, mochilas y sacos.
En
una casa un altar ha sido decorado con los colores patrios y como parte de la
decoración han colgado imágenes de algunas personas que están siendo procesadas
por las autoridades por su participación en protestas antigubernamentales.
¿Quién causa tanta
alegría?
A
las seis de la tarde, con el sonido de las campanas de fondo, el cardenal
Leopoldo Brenes lanza el tradicional grito: ¿Quién causa tanta alegría?, dando
inicio a la celebración, aunque muchos católicos la habían adelantado desde el
mediodía, debido a la crisis.
A
las dos de la tarde, en otra zona, en Carazo los feligreses se dieron cita en
el interior de la basílica, para participar en la celebración del tradicional
rezo del Ángelus y realizar una procesión de la imagen de la Inmaculada
Concepción de María dentro del templo. Las calles de la ciudad lucen en algunas
partes áridas de altares. Hogares en los que en años anteriores celebraban La
Purísima, este año no abrieron sus puertas. Otras familias optaron por cantarle
a la virgen María en el interior de sus hogares, según ellos porque temen ser
asediados por simpatizantes del Gobierno, por haber hecho celebrado La Purísima
a mediodía y no en la noche.
Patricia
Ynestroza-Ciudad del Vaticano
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