«¿Yo sé sorprenderme cuando veo las cosas buenas de los demás, y así resolver los problemas familiares? ¿Me angustio cuando me alejo de Jesús?»
En
la Fiesta de la Sagrada Familia y reflexionando sobre el Evangelio que narra
cuando el niño Jesús es hallado por sus padres en el templo, el Santo Padre
exhortó a buscar al Hijo de Dios en nuestras vidas con la misma intensidad con
la que lo hicieron María y José.
A
la hora del rezo mariano del Ángelus, el 30 de diciembre, Fiesta de la
Sagrada Familia; el Papa Francisco impartió su habitual reflexión del Evangelio
dominical (cf. Lc 2, 41-52) profundizando sobre la experiencia de María, José y
Jesús, "unidos por un amor intenso y animados por una gran confianza en
Dios".
Jesús niño, perdido y
hallado en el templo
"El
pasaje evangélico de hoy narra el camino de la familia de Nazaret a Jerusalén
para la fiesta de Pascua. Pero en el viaje de regreso, los padres se dan cuenta
de que su hijo de 12 años no está en la caravana. Después de tres días de
búsqueda y temor, lo encuentran en el templo, sentado entre los doctores
intentando debatir con ellos", explicó el Santo Padre destacando que a la
vista del Hijo, «María y José se sorprenden y la Madre le manifiesta su
preocupación diciendo: tu padre y yo te buscábamos angustiados».
En
este punto el Santo Padre subrayó dos elementos fundamentales reflejados en la
actitud de los padres: "el asombro y la angustia".
«En
la familia de Nazaret nunca ha faltado el asombro, ni siquiera en un momento
dramático como el de la pérdida de Jesús: es la capacidad de sorprenderse ante
la gradual manifestación del Hijo de Dios", añadió el Pontífice haciendo
hincapié en que cada uno de nosotros está llamado a "maravillarse"
ante la gracia de Jesús, al igual que lo hicieron los doctores del templo
"por la inteligencia y las respuestas del pequeño" (v. 47).
Asombrarse y maravillarse
de las cosas de Dios
"Asombrarse
y maravillarse es lo contrario de dar todo por sentado, es lo contrario de
interpretar la realidad que nos rodea y los acontecimientos de la historia sólo
según nuestros criterios. Sorprenderse es estar abierto a los demás, comprender
las razones de los demás: esta actitud es importante para sanar las relaciones
comprometidas entre las personas, y también es indispensable para sanar las
heridas abiertas dentro de la familia", aseveró el Sucesor de Pedro
exhortando a "buscar siempre el lado bueno de cada persona" a pesar
de los problemas o diferencias que podamos tener.
En
cuanto al segundo elemento reflejado en la lectura Evangelio, "la angustia
que María y José experimentaron cuando no pudieron encontrar a su Hijo",
Francisco recordó que esta manifiesta la centralidad de Jesús en la Sagrada
Familia:
"La
Virgen y su esposo habían recibido a ese Hijo, lo custodiaban y lo veían crecer
en edad, sabiduría y gracia en medio de ellos, pero sobre todo crecía dentro de
sus corazones; y, poco a poco, aumentaban su afecto y comprensión por él. Por
eso la familia de Nazaret es santa: porque estaba centrada en Jesús, a Él se
dirigían todas las atenciones y preocupaciones de María y José".
Buscar a Jesús en nuestras
vidas como María y José
Por
último, el Papa afirmó que esa angustia que sintieron en los tres días de la
pérdida de Jesús debe ser también nuestra angustia cuando estamos lejos de Él:
"Debemos
sentirnos angustiados cuando durante más de tres días olvidamos a Jesús, sin
rezar, sin leer el Evangelio, sin sentir la necesidad de su presencia y su
amistad consoladora. María y José lo buscaron y lo encontraron en el templo
mientras enseñaba: es sobre todo en la casa de Dios donde podemos encontrar al
divino Maestro y aceptar su mensaje de salvación. En la celebración eucarística
tenemos una experiencia viva de Cristo; él nos habla, nos ofrece su Palabra que
ilumina nuestro camino, nos dona su Cuerpo en la Eucaristía de la que tomamos
fuerzas para afrontar las dificultades de cada día", dijo Francisco
invitando a todos a volver a casa con estas dos palabras: sorpresa y angustia;
y preguntarnos... «¿Yo sé sorprenderme cuando veo las cosas buenas de los
demás, y así resolver los problemas familiares? ¿Me angustio cuando me alejo de
Jesús?».
El
Santo Padre concluyó pidiendo oración por las familias del mundo,
"especialmente por aquellas en las que, por diversas razones, faltan la
paz y la armonía".
Ciudad
del Vaticano
Vatican
News
