Siempre
él contigo
Hace
unos días, la Madre Priora nos recordó que el 14 de noviembre por la tarde iba
a venir el Señor Obispo a visitarnos. Charlaría con nosotras, compartiríamos
las Vísperas y la Eucaristía... y que se quedaría a cenar.
No
te puedes imaginar mi cara de asombro. Sí, el Obispo iba a quedarse a cenar,
has leído bien. Eso es algo nunca visto, pero... ¡qué gozada!
Don
Fidel llegó puntual. Junto a toda la Comunidad, visitó el convento. Me
impresionó cómo miraba y compartía cada detalle. En el Noviciado, cuando entró
en el Oratorio, se arrodilló y, en silencio, oró. Acto seguido, al salir a la
sala... ¡jugaron una partida al futbolín! Imagina: la Priora y el Obispo contra
las novicias. Y ahí tienes a nuestros superiores, como auténticos hermanos,
jugando con las jóvenes del monasterio.
Luego
fuimos a la huerta y paseamos hasta el cementerio para orar por las hermanas
que nos precedieron. Finalmente volvimos para celebrar la Eucaristía con las
Vísperas.
Durante
la Eucaristía, en el momento de la Comunión, al acercarme al altar, vi colocado
en la esquina el solideo, totalmente estirado. Me impresionó verle y pensé: “Si
este solideo pudiese hablar... ¡qué cantidad de cosas nos contaría de nuestro
obispo!”
Continuamos
con la cena, que fue un momento muy fraterno. El Obispo nos preguntó por
nosotras, se interesó por nuestra manera de vivir, nuestro trabajo... Le
sentimos como padre, pastor y hermano.
La
sobremesa la disfrutamos mucho, fue un regalo del Señor poder compartir con él,
escucharle hablar de lo que es nuestra vida dentro de la Iglesia, y, sobre
todo, descubrir cómo nos alentaba y animaba.
Cuando
ya se marchó, a mí no se me iba de la cabeza el solideo encima del altar...
¡Cuántas
cosas habrá vivido junto a nuestro Obispo! Y le daba gracias al Señor por
tantos momentos que solo Él conoce: peripecias, aventuras, y también peligros
de los que le ha librado; momentos de entrega, de sufrimiento, de dolor y de
muchas alegrías. Cuántos momentos vividos tenemos en nuestro interior que solo
nosotros y el Señor los conocemos, y que en el Cielo se descubrirán.
El
mensaje que nos repitió don Fidel durante toda la tarde fue que el Señor
siempre había estado con él, a su lado, y que siempre lo estaría con nosotras.
Y, al instante, yo pensaba: “Igual que tu solideo, que te ha acompañado
siempre...”
Qué
gozada ha sido descubrir a un hermano y pastor. Gracias por cada instante que
compartimos, don Fidel.
Hoy
el reto del amor es dar la mano a Jesús y dejarle que te acompañe en el día.
Observa tu pasado de Su mano y verás que Él siempre ha estado ahí; mira tu
presente y descúbrele junto a ti; y pon en Sus manos tu futuro, porque, que
Jesús esté en tu vida, no depende de Él, sino de ti: ¡Cristo siempre quiere
vivir contigo! Solo espera que le dejes entrar. En un momento del día, párate y
reconócele a tu lado.
VIVE
DE CRISTO
Enlace
para solicitar el calendario “VIVE DE CRISTO 2019”:
Fuente:
Dominicas de Lerma
