El
Gobierno español saltarse el "escollo" de los Acuerdos Iglesia-Estado
y convertirlos en papel mojado por la vía de los hechos
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En este
contexto podemos preguntarnos ¿a qué responde esta nueva reforma? ¿por qué
filosofía sí y religión no? ¿por qué el problema se plantea principalmente con
la enseñanza de la religión católica? ¿ocurre lo mismo con religiones como la
islámica?
Construyendo un Estado
laico: filosofía sí, religión no
Siguiendo una larga tradición, el nuevo
gobierno socialista presentó una batería de reformas a la ley educativa
(LOMCE). Entre ellas la “eliminación de la Historia de la Filosofía como
asignatura obligatoria en 2º de bachillerato”. A esto se añadía que el alumnado
debía tener acceso “en condiciones de igualdad, a la formación ética y cívica”.
Se daba por
hecho que la filosofía “competía” en cierta forma con la educación de los
futuros ciudadanos en los que los representantes del Estado entendían como “su
prioridad”: ética individual y pública, igualdad, equidad y justicia social.
La
movilización del mundo académico para restituir la Historia de la Filosofía
como asignatura obligatoria fueron recogidas por responsables del gobierno,
entendiendo el carácter formativo crucial de las jóvenes generaciones. No en
vano, el análisis lógico, la argumentación, el pensamiento crítico y las raíces
humanísticas del mundo actual sólo podían madurarse si la Filosofía se mantenía
en los planes de estudio.
Finalmente,
el Ministerio de Educación resolvió aceptar un acuerdo y
crear un ciclo formativo en Filosofía durante los tres últimos cursos de
secundaria, igual que ocurre con otras materias como Lengua, Matemáticas e
Historia. Todo ello, sin renunciar a la formación ética y cívica, que se
cursará en edades más tempranas.
Por el
momento, la polémica quedó resuelta para
la Filosofía. No parece que ocurre lo mismo con la enseñanza de la religión.
Específicamente con la católica, que parece “competir” con la “ética
cívica” propuesta por el gobierno.
El “cerco a la religión” (como se ha denominado
en los medios de comunicación) pasa por “regular el ejercicio del derecho a su
enseñanza”, que pasaría a ser alternativa y no computable en las enseñanzas
académicas. Este objetivo afecta más a la religión católica ¿por qué? Porque
esta materia está sujeta a los Acuerdos firmados entre Estado Español y la
Santa Sede. Unos acuerdos internacionales que, según el Derecho Internacional
no pueden ser modificados unilateralmente por una de las partes y que
establecían que la religión debía ofrecerse en “condiciones equiparables a
otras disciplinas”.
El problema está en que este gobierno: 1)
desea modificar las bases del Estado del que surgieron los Acuerdos 2) no puede
modificarlos unilateralmente, pero sí hacer de ellos papel mojado ¿cómo? Dejando la religión católica
sin alternativas ni valor en los planes de estudio.
Desde que el
debate salió a la luz, los sectores afectados por esta declaración de
intenciones siempre subrayaron la importancia de alejar las reformas educativas
de influencias partidistas. Especialmente en un contexto político con marcado
acento de provisionalidad.
Por el
momento, el Congreso ha aprobado unánimemente la voluntad de reorganizar el
currículo de Bachillerato para establecer la Filosofía
y la Historia de la Filosofía como materias comunes y obligatorias en
1º y 2º. Sin
embargo, se ha abierto un nuevo debate sobre la enseñanza de la religión en la
escuela pública. De ello tratamos mañana en el artículo Enseñanza de la religión en la escuela pública:
¿qué ocurre con la islámica? (II)
María Ángeles Corpas
Fuente:
Aleteia