Francisco
hizo hincapié en el pacto educativo, escuela- familia, venido a menos en los
últimos años
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| Audiencia a los miembros de la Asociación Italiana de Padres (Vatican Media) |
El
Papa recibió a la Asociación Italiana de padres, comprometida en la educación y
la familia. En su discurso habló de la necesidad de recuperar el pacto
educativo en declive en nuestros días, y de la importancia de una colaboración
entre todos los componentes de la misma comunidad educativa
En
el mediodía del 7 de setiembre, el Papa recibió en audiencia en el Aula Pablo
VI del Vaticano, a cerca de mil cuatrocientos representantes de la AGe
(Asociación Italiana de Padres), comprometida en favor de la familia y la
educación, que este año cumple 50 años.
Pacto educativo en declive
En
el discurso que les dirigió, tras darles su cálida acogida, Francisco hizo
hincapié en el pacto educativo, escuela- familia, venido a menos en los últimos
años:
“Hoy,
de hecho, -dijo- cuando se habla de alianza educativa entre escuela y familia,
lo hacemos especialmente para denunciar su ausencia: la familia ya no aprecia
como antes el trabajo de los enseñantes, a menudo mal pagos, y ellos advierten
como una invasión fastidiosa la presencia de los padres en la escuela,
terminando por mantenerlos al margen o considerarlos adversarios”.
De
ahí que Francisco los incentivó, para cambiar dicha situación, a vencer el
temor del otro y a cultivar y alimentar la confianza hacia la escuela y los
enseñantes. Sin ellos – advirtió – se arriesgan con quedarse solos en vuestra
acción educativa, y con ser menos capaces de hacer frente a los nuevos desafíos
que vienen de la cultura contemporánea, la sociedad, los medios de comunicación
y las nuevas tecnologías.
Los enseñantes aliados en
la educación de los hijos
El
Santo Padre subrayó la necesidad de estimar a los enseñantes "como los más
preciosos aliados" en la educación de los hijos: “Si de hecho ustedes,
padres, necesitan de los enseñantes, también la escuela necesita de ustedes y
no puede alcanzar sus objetivos sin realizar un diálogo constructivo con quien
tiene la primera responsabilidad del crecimiento de sus alumnos”. Y citando la
Amoris laetitia recordó que la escuela no sustituye a los padres, sino que los
complementa. "Cualquier otro colaborador en el proceso educativo debe
actuar en nombre de los padres, con su consenso y, en cierta medida, incluso
por encargo suyo", añadió.
Necesaria la confianza
recíproca
Luego
recordó un sabio proverbio africano, ya citado en otra ocasión, que reza: «Para
educar a un hijo se necesita a todo un pueblo», y advirtió sobre la necesidad,
dictada por ese motivo, de que en la educación escolar no falte la colaboración
entre los distintos componentes de la misma comunidad educativa.
“Sin
comunicación frecuente y sin confianza recíproca, no se construye ninguna
comunidad y sin comunidad, no hay educación posible”.
La Iglesia cercana en la
misión educativa
Seguidamente
hizo presente la tarea de la Iglesia en la educación, e invitó a los padres a
sentirla siempre a su lado en la misión de educar a sus hijos, para hacer de
toda la sociedad “un lugar a medida de familia, para que toda persona sea
acogida, acompañada, orientada hacia valores verdaderos y puesta en condiciones
de dar lo mejor de sí para el crecimiento común”.
Ya
en el final de su discurso, antes de despedirse con gratitud y cercanía de los
padres, el Papa los animó a custodiar con compromiso y generosidad los hijos “el
don más precioso que han recibido”, dejándoles la libertad necesaria “para
crecer y madurar como personas a su vez capaces, un día, de abrirse al don de
la vida”.
“Que
la atención con la cual, como asociación, vigilan sobre los peligros que
amenazan la vida de los más pequeños, no les impida mirar con confianza el
mundo, sabiendo elegir e indicar a vuestros hijos las mejores ocasiones de
crecimiento humano, civil y cristiano”.
Griselda
Mutual - Ciudad del Vaticano
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