Todo
lo que nos queda por ver
Hola,
buenos días, hoy Israel nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.
Ayer
estuve en una zona de Comunidad por la que normalmente nunca paso. Al ver el
sol que entraba por la ventana, me detuve a contemplar las vistas, ¡qué bonitas
eran! Era una ventana que estaba a la altura de los picos de los árboles, y
desde ella se podía ver toda la huerta, e incluso más allá, todo el horizonte
castellano con sus largos campos.
Me
di cuenta de que cada ventana tiene unas vistas diferentes. ¡Y la ventana de
nuestra vida son nuestros ojos!
Nuestra
forma de mirar la vida es lo que muchas veces determina el ser feliz o no
serlo, ver lo bueno o lo malo... Igual que las ventanas: hay ventanas que
parece que te adentran en un paraje maravilloso; otras solo vislumbran un
bosquejo enredado; otras muestran nada más que el cielo, como las de nuestro
claustro; o también las hay que solo miran a los vecinos... ¡a veces es bueno
cambiar de ventana y comenzar a verlo todo desde un nuevo prisma!
Jesús,
mientras recorría los caminos de su tierra, iba cambiando la forma de ver la
vida a todo el que se encontraban con Él: llenaba de alegría a los pobres al
comprender que Él era su Salvador tan esperado, devolvía la esperanza a los
decaídos, la salud del cuerpo y del alma a los enfermos, ofrecía una vida nueva
a todos... con cada uno de sus pasos, ¡iba transformando la realidad de los que
Le acogían!
Y
esto mismo sucede hoy: Él está vivo, y sus pasos hoy van junto a los tuyos allá
donde vayas. Él quiere que seas feliz, y solo Él es capaz de trasformar por
completo tu mirada. Quizá no cambien las circunstancias, pero, si dejas que
cambie tu forma de verlas, te descubrirás inmerso en una vida nueva.
Hoy
el reto del amor es cambiar de ventana. Y tú, ¿qué vistas tienes? Quizá no te
has parado a pensar con qué ojos ves a los demás, o a ti mismo, o cómo
consideras tu vida... Hoy detente un instante, pídele al Señor que te regale
estos ojos nuevos y dale gracias por 5 cosas por las que nunca
Le has agradecido. Y no te olvides de... ¡disfrutar de las vistas!
Le has agradecido. Y no te olvides de... ¡disfrutar de las vistas!
VIVE
DE CRISTO
Fuente:
Dominicas de Lerma
