Herejía en el pasillo
Hola,
buenos días, hoy Sión nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.
Fue
una tarde de esas en que no hacía más que llover. Salí de mi celda de camino a
la capilla. A pesar de los nubarrones del atardecer, aún entraba una luz tenue
por la ventana, así que no encendí las luces del pasillo.
Nada
mas doblar la esquina, vi una lucecita roja que bailaba. Inmediatamente supe
que era una vela, colocada sobre... ¿una mesa? ¿una silla? No alcanzaba a
distinguirlo.
No
es raro ver estas velas por el convento. Es fácil encontrarlas a los pies de
alguna imagen de un santo, cuando una hermana quiere pedirles un favor
especial.
Pero
había algo extraño... La vela estaba en medio y mitad del pasillo, ¡y ahí no
hay ninguna imagen!
“¿Pero
qué pinta aquí esta vela?”, me pregunté, “¿Será un altar al ‘Dios desconocido’?
¡Pero si eso ya está superado!”
Razonando
así me acerqué... y resulta que el supuesto altar tenía algo que decirme:
-¡Clonc!...
¡clonc!... ¡clonc!...
Detrás
del taburete había una palangana en el suelo... ¡recogiendo el agua de una
gotera! ¡La vela sólo era un aviso para que nadie se tropezase!
¡Qué
importante es acercarse, no interpretar! Sí, porque es muy fácil juzgar desde
la distancia, según las apariencias. Pero la realidad esconde muchos aspectos
que se escapan a nuestra mirada. ¡Hay que acercarse, preguntar, para
descubrirlos!
Me
impresiona mucho el pasaje del evangelio en que un ciego se presenta ante
Jesús. Cristo le pregunta: “¿Qué quieres que haga por ti?” ¿¿Acaso no era
evidente?? Un ciego, puesto de rodillas ante Alguien que tenía fama de hacer
milagros... ¿qué va a querer?
Pero
Jesús no interpreta ni siquiera eso. Pregunta, deja que el ciego exponga su
petición. Le ama, le escucha.
¿Y
nosotros? Ante una mirada extraña, un comentario que suena raro... ¿qué
hacemos? Podemos dar vueltas a la cabeza (“Por qué habrá dicho esto, será que
está molesto conmigo... tal vez lo que le pasa es...”) o podemos preguntar.
Esto supone acercarse, estar dispuestos a escuchar... ¡pero también abre la
posibilidad de descubrir nuevas facetas de la realidad!
Hoy
el reto del amor es suspender la interpretación. Te invito a que hoy no des
paso a las interpretaciones. Cuando te salga interpretar las acciones o
palabras de alguien, mira a Cristo y guarda silencio en tu interior. Y, si
puedes, acércate a hablar con esa persona. ¡Tal vez es lo único que necesita!
¡Feliz día!
VIVE
DE CRISTO
Fuente:
Dominicas de Lerma
