Interpretaciones
Hola,
buenos días, hoy Israel nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.
Ayer
por la noche, Joane y yo nos dispusimos a dar un paseo nocturno por la huerta.
Al cabo de un rato, como se nos se nos hacía tarde, decidimos atajar, y nos
adentramos en la hierba para cruzar el jardín, en lugar de bordearlo por el
camino de cemento.
Nada
más empezar a andar entre la hierba alta, comencé a sentir un cosquilleo en las
piernas, como si un bicho me estuviese picando. Después en las manos, en la
cabeza....
Como
estaba oscuro no veía nada, pero, en cuanto llegamos a la luz, me puse a
mirarme a ver si encontraba rastro de los susodichos... pero ninguno apareció.
Al
instante me entró la risa, y me puse a contárselo a Joane, porque en realidad
no me había picado nada, simplemente lo que me pasó fue que, como me dan miedo
los bichos, en cuanto caí en la cuenta de que estábamos cruzando con hábito por
la hierba alta, me daba la sensación de que todos los bichos iban a ir a parar
a las faldas del hábito para picarnos. Y, sin embargo, ningún picor era real;
todos eran fruto de mi interpretación.
Esto
es lo mismo que me sucede en ocasiones con las personas. Cuando interpretamos
al otro desde nuestros miedos o desde nuestra mirada, normalmente acabamos
pensado mal, y nos equivocamos. Cuántas veces hemos pensado que nos estaban
mirando mal o que estaban pensado mal de nosotros, cuando en realidad solo
tenían un mal día, o un dolor de tripa...
La
interpretación causa mucho daño en las relaciones, ya que sientes que de verdad
el otro “está paseando por encima tuyo”, e incluso puedes sentir hasta que te
pica, pero, cuando te quieres dar cuenta, no era así. La realidad es diferente.
Cristo
es nuestro Libertador, Él nos quiere libres, porque solo siendo libres podemos
amar del todo. Cuanto más va creciendo el saberse amado y cuidado por Él,
cuanto más aumenta la confianza en Él, más va creciendo a la par la confianza
en los demás.
Hoy
el reto del amor es no interpretar. Vive el día confiando en el Señor y, como
consecuencia de ello, podrás dar el salto a confiar en los demás. Y, en caso de
duda... es más acertado dialogar y compartir con el otro que interpretarle.
VIVE
DE CRISTO
Fuente:
Dominicas de Lerma
