Vuelve a la sala de espera
Hola,
buenos días, hoy Joane nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.
El
jueves fuimos a Burgos a ponernos la vacuna de la alergia. Hoy, en Laudes,
pensando en ello, me he dado cuenta de que nos hemos acostumbrado a
“escaparnos”.
La
cosa es que, después de cada vacuna, hay que permanecer en la sala de espera
por lo menos media hora, por si da reacción. Recuerdo las primeras veces, que
esperábamos la media hora clavada; las siguientes, a los 10 minutos nos dábamos
a la fuga; después bastaba que la médico se diese la vuelta para irnos sin
esperar... y hoy he caído en la cuenta de que ahora, directamente... ¡nos
despedimos de ella! Ya no nos acordamos ni de que hay que esperar.
Sé
que es una vacuna, una espera, y no transciende mucho más. Sin embargo, pensaba
en el efecto que tiene en nosotros el “por esta vez no pasa nada”. Luego viene
la siguiente, y tampoco; y llega un momento en que no vemos que pase nada,
hasta integrarlo como normal.
Normalmente,
cuando nos decimos “por esta vez no pasa nada” es que nos vamos a embarcar en
algo que no es bueno para nosotros, pero que resulta atractivo por algún
motivo. ¿Y después? Nos envuelve la tristeza por haber faltado a trabajar, a
clase, por haber ido a ese lugar donde sabíamos que no debíamos ir, por haber
perdido el tiempo en lugar de hacer lo que teníamos que hacer... y luego viene
el malestar por la decisión tomada.
¿Cuántas
veces escuchas “por esta vez no pasa nada”? Cada paso que damos en nuestro
interior, por pequeño que sea, nos construye o nos destruye. Puede llevarnos a
acostumbrarnos a hacer el bien o todo lo contrario. Nuestras decisiones marcan
nuestra forma de actuar.
El
gozo y la paz siempre vienen de optar por Cristo, por dejar que Él sea en ti,
¡optar por el Amor! Jesús a cada paso tenía un gesto, una mirada de
Misericordia con los que se encontraba. Cuando apuestas por el Amor, por dejar
que Cristo sea en ti, el corazón se ensancha.
Distraerte
no es irreversible, lo importante es que, la próxima vez que se te plantee la
situación... vuelvas la media hora a la sala de espera.
Hoy
el reto del amor es que vuelvas al inicio de algo que tengas como “por esta vez
no pasa nada”. Piensa en qué has ido cediendo con el “no pasa nada” y vuelve
sobre tus pasos, mira a un Amor más fuerte que te haga salir de esa situación.
Nosotras, al darnos cuenta, hemos decidido volver la media hora a la sala de
espera. Cuando veas que algo se te desvía, vuelve al inicio.
VIVE
DE CRISTO
Fuente:
Dominicas de Lerma
