Cambio de zapatos
Hola,
buenos días, hoy Lety nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.
Ha
vuelto el frío. La verdad es que ya me había hecho a la idea de que empezaba a
mejorar el tiempo, pero ayer y hoy han bajado las temperaturas a seis bajo
cero.
Uno
de mis puntos débiles son los pies: si los tengo fríos, el catarro está
asegurado.
Para
invierno tengo unos zapatos forrados por dentro y que mantienen muy bien el
calor, y, así, al frío le cuesta más entrar. Pero, en cuanto suben un poco las
temperaturas, me pongo unos zapatos escolares, que son sin forro y más
sencillos.
Hacía
ya unos días que me había cambiado de zapatos, de los forrados a los sencillos,
y hoy me daba pereza volver a los de pleno invierno... pero sabía que, o me
cambiaba los zapatos, o catarro seguro.
Así
es muchas veces nuestra vida. Sabemos dónde está la solución a los problemas,
sabemos dónde guardamos los zapatos calentitos, pero, por no buscarlos, nos
quedamos con los pies helados. Esto es un reflejo de nuestra vida espiritual.
Seguro
que en tu corazón tienes una persona que te genera frío, con la que estás
enfrentado, que no sabes si querrá acercarse algún día. Pero quizás no hay que
esperar a que la otra persona se te acerque. Si miramos a Jesús, descubrimos
que Él siempre daba el primer paso, se acercaba a las personas, les daba su
perdón, su sanación, su ayuda. No esperaba que fueran buenos para curarles.
Hoy
el reto del amor es meter calor a tu corazón por medio del perdón. Acércate a
esa persona con la que estás enfrentado y pídele perdón. Deja que tu corazón se
libere, se suelte y vuelva a latir con fuerza. El corazón ha sido creado para
amar. Ama y haz lo que quieras.
VIVE
DE CRISTO
Fuente:
Dominicas de Lerma
