En guerra contra el sueño
Hola,
buenos días, hoy Sión nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.
Me
moría de sueño. Era el momento de la oración, yo trataba de estar con el
Señor... pero aquello no fluía. Quizá sería mejor hacer otra cosa.
“¡Ay,
Señor! Ya me podías decir claramente qué quieres que haga...”
En
ese momento se me acercó sor Agustina con un libro en la mano.
-Sión,
tienes que leer esto -me susurró- Te va a encantar.
Cogí
el libro. Eran unas cartas de un anciano sacerdote a un sacerdote jovencito,
amigo suyo. Abrí el libro por la señal. ¡Aquello me pareció realmente bonito!
El anciano comentaba cosas que había aprendido del Señor... ¡gracias a su
perro! Yo, claro, inmediatamente pensé en Jubi...
Pero
la carta seguía comentando una anécdota que le había sucedido a un amigo del
sacerdote.
Resulta
que este hombre estaba haciendo oración ante el Santísimo. Hacía muchísimo
calor, había dejado la puerta abierta... pero no conseguía refrescarse, y no
era capaz de orar. Se preguntaba si aquella oración tendría algún valor.
En
esto, por la puerta se coló un gatito blanco. El hombre pensó en cuánto odiaba
a aquellos animales... pero esperó a ver qué hacía. El pequeño gatito cruzó
toda la capilla hasta donde estaba él. Le miró... y, usando el zapato del
hombre a modo de almohada, se acurrucó y se quedó dormido.
Aquel
hombre no pudo evitar conmoverse. El gatito había elegido descansar su cabeza
sobre su zapato.
Al
poco, sintió que el Señor le hablaba al corazón: Si el que odia a los gatos
estaba tan contento con uno que eligió estar con él, cuánto más encantado
estará Jesús con nosotros, a los que ama infinitamente, cuando elegimos estar
con Él.
El
sólo hecho de estar ante el Sagrario, es una oración de amor, porque uno elige
estar con aquellos a los que verdaderamente ama.
Terminaba
la carta: “Lo que todos necesitan es saber que Jesús es la persona más fácil
con la que se puede estar. Sin lugar a dudas, es la persona más fácil de
complacer en el mundo”.
¡Qué
forma tan clara y elocuente eligió para contestarme el Señor!
Hoy
el reto del amor es que elijas estar con los que amas. Te invito a que hoy
busques una iglesia y dediques unos minutos al Señor. Después, dedica un rato
(tal vez la comida o la cena) a estar con los tuyos. ¿Quiénes son los que amas?
¡Feliz día!
VIVE
DE CRISTO
Fuente:
Dominicas de Lerma
