La ceremonia tuvo lugar en
Córdoba (Argentina)
En
una emotiva ceremonia que tuvo lugar en Córdoba, Argentina, fue beatificada la
Madre Catalina de María Rodríguez, fundadora de las Hermanas Esclavas del
Corazón de Jesús. El Papa Francisco envió una carta personal evocando su cariño
para las hermanas, y recordó especialmente a una religiosa de la congregación
de quien dijo aprendió “lo que significa paciencia, mansedumbre y
magnanimidad”.
Miles,
50 mil según el diario La Nación, participaron de la ceremonia que tuvo lugar
en el Centro Cívico cordobés, provincia natal de la nueva beata. Presidió la
Misa el Cardenal Angelo Amato, quien rescató especialmente la dulzura de la
Madre Catalina, que vivió tanto cuando estuvo casada como en su vida religiosa.
La Beata, aseguró, “vivía en la presencia de Dios como pez en el agua”, y
“devolvía bien por mal”, entre otras notables virtudes.
En
una carta enviada a la Superiora y leída durante la ceremonia el Papa Francisco
hizo llegar “sentimientos de alegría y la seguridad de mi cercanía y oración”. “En
su persona agradezco a todas las Hermanas el bien que han hecho y que siguen
haciendo mirando siempre adelante, con paciencia y coraje. Y si miro atrás
también veo mujeres entregadas que lo dejaron todo en el seguimiento de Jesús.
Por supuesto que uno tiene “personas preferidas” y por eso -en ese recuerdo- no
puedo olvidar a esa gran Turca santiagueña, a quien debo tanto y de quien
aprendí lo que significa paciencia, mansedumbre y magnanimidad”, escribió el
Papa, en referencia a la Madre Martha Miguel (1929-2016), Esclava a la que el
Papa conoció de cerca en la Argentina.
El
bellísimo relicario presentado durante la ceremonia simbolizaba distintos
momentos de la vida de la Beata. Con cuatro cruces laterales se evocaron la
infancia de Madre Catalina, su matrimonio, su viudez, y su “Sueño Dorado”: la
congregación de las Esclavas, la primera familia de vida apostólica femenina
nacida en la Argentina. Fue presentado por seis personas, también
representativas de la vida de la nueva Beata. Dos Hermanas Esclavas que
trabajaron en la Causa, la hija de la receptora del Milagro que permitió la
beatificación, un sacerdote descendiente de su hermana, y un jesuita, ya que la
Madre Catalina descubrió y desarrolló su vocación siempre admirando y la labor
de la Compañía de Jesús.
Entre
los asistentes a la ceremonia, había llegados desde Chile, Benín, España,
países a los que se ha extendido la obra de las hermanas. También importantes
referentes políticos, gobernadores, e incluso la vicepresidenta de la Nación
Gabriela Michetti. En el corazón de todos había una intención muy especial,
mencionada durante la Misa, por los tripulantes del ARA San Juan y sus
familias.
Esteban
Pittaro
Fuente:
Aleteia
