Infusiones
de amor
Hola,
buenos días, hoy Israel nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.
Con
los últimos cambios en la alimentación de la Cuaresma a la Pascua (de no comer
carne a volver a tomarla, de cenar patatas a cenar normal...), de vez en cuando
sentimos una digestión pesada, y nos ayuda mucho tomar una infusión de
menta-poleo o manzanilla, y parece increíble, pero, al beberlo, se nota en
seguida su efecto.
Ayer,
mientras estaba preparando una infusión, no dejaba de asombrarme, y es que me
parecía impresionante cómo, al verter agua caliente en un vaso con un saquito
de hojas sequísimas, el agua extrae todos los beneficios de esa planta y se
trasforma en medicina natural. ¡Qué poder tiene el agua caliente!
También
el Señor infunde sobre nosotros la Gracia, su Don, que es como este agua
caliente; quiere llenarnos y tocar nuestro corazón para transformarlo, para
resucitarlo como a esas hojas secas, y hacernos medicina para los demás.
Para
Cristo no hay nada en nosotros que Él no pueda resucitar. Quizá no sea como
nosotros nos imaginamos, pues esa planta no volverá a ser una planta, sino que
ahora es medicina para curar. Él nos cambia, nos trasforma, como podemos
escuchar en su Palabra: en el encuentro con Zaqueo, con la adúltera, con Mateo,
María Magdalena... Para ellos y para nosotros, encontrarnos con Él ha supuesto
una transformación de nuestra vida por la que merece la pena entregarlo todo.
Hoy
el reto del Amor es dar al menos tres abrazos. Hoy deja que el calor de Cristo
que ha trasformado tu corazón alcance a las personas que quieres con tu abrazo.
No hay nada que llegue más que el amor. Hoy, por Gracia, puedes ser medicina
para los demás.
VIVE
DE CRISTO
Fuente:
Dominicas de Lerma
