Carta
de 25 comunidades indígenas nahuas y totonacas
Un
urgente llamado ha sido enviado al Papa Francisco, a través del Nuncio en
México, Franco Coppola, por parte de 25 comunidades indígenas nahuas y
totonacas que viven en el intrincado territorio de la sierra norte del Estado
de Puebla, en el centro del país.
Los
indígenas, en una misiva enviada al Papa Francisco, pidieron una audiencia con
él y su oración para poder enfrentar las agresiones que representan proyectos
industriales y de extracción de recursos naturales para sus pueblos. Lo hacen
convencidos de que, a través de la encíclica Laudato Si’ podrán, junto con el
Papa, defender la “Casa Común”.
Los
indígenas agrupados en la Organización Totonaca-Nahua en Defensa del Territorio
y sus Pueblos pidieron al Pontífice su oración, su palabra y su solidaridad,
para fortalecer la lucha que han decidido dar como pueblos en defensa de su
vida, su identidad y su cultura ante la embestida de empresas poderosas que
quieren establecer hidroeléctricas, minas, petróleo, gas y saquear los bienes
naturales de sus territorios.
“Necesitamos
tu oración y tu palabra para seguir caminando con amor y esperanza, para que el
corazón de estos empresarios y gente del gobierno que no nos respetan y que no
aman a la Madre Tierra puedan abrirse al amor a los demás y comprendan que
somos hermanos y que no se puede dañar a la Madre Tierra sin dañar a toda la
humanidad”, indican en la carta que tiene en su poder el nuncio Coppola..
Los
habitantes de la cuenca del Río Ajajalpan señalaron que además de manifestar su
rechazo a los denominados proyectos de muerte, han caminado los senderos que
“las leyes nos dan para defender nuestro territorio, pero parece que las leyes
están hechas para su favor, de los empresarios y no de los pueblos indígenas”.
Nosotros miramos diferente
“Hermano
Francisco –le dicen al Papa–, queremos compartir nuestra tristeza y dolor por
la destrucción que de nuestra Madre Tierra están haciendo empresarios que
pensamos no conocen nuestra historia, nuestra cultura, que no saben cómo
escuchar a la Madre Naturaleza que cada día nos habla, nos cuida, nos da vida,
tal vez porque nadie les enseñó como a nosotros, que todos somos hermanos y
todos somos hijos y guardianes de la Tierra, que la tierra no nos pertenece,
nosotros pertenecemos a la Tierra”.
Los
indígenas han decidido continuar con el “desafío urgente de proteger nuestra
casa común” y por eso piden una audiencia para “colaborar como instrumento de
Dios para el cuidado de la creación, cada uno desde su cultura, su experiencia,
sus iniciativas y sus capacidades por que el desafío ambiental que vivimos, y
sus raíces humanas, nos interesan y nos impactan a todos”, como lo establece el
texto papal.
“Dicen
los empresarios, junto con gentes del gobierno que sus proyectos de minería,
petróleo, gas, hidroeléctricas, nos traen progreso y desarrollo. Y nosotros
miramos diferente, miramos que lastiman la tierra, secan los ríos, se adueñan
de manantiales y nos dejan sin agua; hacen acuerdos con unos cuantos sin
respetar a los más humildes, a nuestros ancianos; distinguen a los que más tienen
de los que tenemos poco y compran conciencias aprovechando que hay hermanos con
mucha necesidad y que por algunos pesos entregan su parcela, les entregan una
firma, traicionan al pueblo”, subrayan, dolorosamente, en su carta.
Y
terminan diciendo: “Y pues ellos, los empresarios ricos y también algunas
gentes del gobierno dicen que somos ignorantes porque no tenemos mucho estudio,
porque seguimos hablando nuestra lengua, o haciendo nuestros rituales cuando
sembramos, cuando falta la lluvia, cuando viene la enfermedad. Se desesperan
cuando tomamos tiempo para hablar y decidir en asambleas, cuando tomamos tiempo
para orar y pedir a nuestro Padre Dios que nos guíe para que las asambleas
vayan bien, para que los acuerdos sean los mejores para nuestros pueblos”.
Con
información de SIGNIS / OCMAL/regeneracion.mx
Jaime Septién
Fuente:
Aleteia
