“Dios
es nuestro Padre. Es muy bueno aunque a veces no entendemos. Hace una hora
Chema se nos ha ido al Cielo para siempre, para siempre, para siempre…
No
sabemos bien lo que Dios nos tiene preparado a los que son fieles. Os quiero
volver a agradecer todo vuestro apoyo, oraciones y cariño. Si hemos conseguido
llevar con paz esta situación es porque mucha gente ha estado rezando.
Continuamos contando con vuestras oraciones. ¡Gracias!”.
La
que escribe esta frase es Rosa Pich-Aguilera tras haberse despedido de su
marido, José María Postigo, recientemente fallecido por un cáncer de higado y
con el que tuvo 18 hijos. Se hicieron famosos por ser la familia española con
más hijos escolarizados y por haber escrito el libro Cómo ser feliz con 1, 2,
3…hijos (Palabra), texto que se ha traducido a varios idiomas, entre ellos el
chino.
Esta
familia de Barcelona protagonizó numerosos reportajes de televisión, incluso
uno en la BBC. Su vida feliz y sencilla llamó la atención de miles de
telespectadores que vieron que la felicidad es mucho más que tener el último
videojuego o pantalón de moda.
Y
el sustento de esta familia siempre ha sido Dios. Él ha estado siempre en las
dificultades, no sólo de criar 18 hijos sino a la realidad de encontrarse la
nevera vacía o al hecho de que en esta gigante familia también haya hijos con
enfermedades graves.
Las familias numerosas no les asustaban y
sabían cómo organizarse.
A continuación les ofrecemos por su interés el
reportaje que publicó en 2013 Religión en Libertad sobre esta familia feliz:
¿Cómo
ser feliz? Los Postigo-Pich, con 18 hijos, enfermedades serias y neveras
vacías, lo explican
Rosa Pich-Aguilera, barcelonesa, ha dado a luz
a 18 hijos. Ella es la novena de una familia de 16 hermanos. Su marido, José
María Postigo, "Chema" para todo el mundo, es el séptimo entre 14
hermanos.
Ella trabaja a tiempo parcial en una empresa
de marketing; él, consultor en el sector cárnico. Y a veces, a fin de mes, tienen
la nevera vacía. Pero lo que nunca falta en casa es la alegría.
Los Postigo-Pich son la familia escolarizada
más numerosa de España.
Son católicos entusiastas y "gestores de
caos". Se han forjado en el realismo que da la enfermedad y el saberse en
las manos de Dios.
Cuando los hijos mueren
Su primera hija, Carmen, murió en verano de
2012, con 22 años. Una pérdida dura, pero según los médicos, cuando nació, le
daban 3 años de vida. Rosa lo cuenta así a TeInteresa: “A las pocas horas de
nacer tuvieron que llevársela de nuestro lado porque había nacido con una
cardiopatía muy severa y debían trasladarla a un hospital con más medios técnicos.
Esos primeros días los médicos nos avisaron de que no viviría más de tres años,
pero gracias a Dios, con operaciones y marcapasos vivió hasta los 22”, cuenta
la madre.
Ya graduada y con un master, el 1 de junio del
2012 acudió a una operación rutinaria de cambio de marcapasos. Su madre le dio
un beso, la dejó en el quirófano, se fue a una reunión... y a media mañana
Chema le llamaba para explicar que las venas de la joven estaban fallando.
Murió 3 días después.
Rosa y Chema habían perdido muchos años antes
otros dos hijos, el segundo y tercero: Javi murió con un año y medio; Montse, a
los 10 días de nacer.
“Enterramos
a dos niños en cuatro meses”, recuerda Rosa. Ellos querían una familia numerosa
y ahora muchos les decían que no tuvieran hijos, que nacían con enfermedades
del corazón. Pero no se desanimaron.
"Nos liamos la manta a la cabeza y a día
de hoy viven quince hijos. Es verdad que tres tienen algún problema de corazón
aún, que estamos pendientes de operaciones, pero viven y están todos
escolarizados, así que muy contentos”, señala Rosa.
Esa "manta" liada a la cabeza, como
en el atavío de los bandoleros clásicos del siglo XIX, es la fe.
“Tengo
una fe vivida, gracias a Dios, porque si no, no hubiésemos podido soportar la
muerte de estos dos hijos en cuatro meses. La gente me decía, ‘Rosa, ¿pero no
te tirarías por la ventana?’. Pues sí, si no hubiéramos tenido esta fe me
hubiera suicidado, pero gracias a Dios que la tengo”.
Como ser feliz...¡con la
familia!
Ahora Rosa ha escrito un libro con la idea de
ayudar a muchas familias, pero no necesariamente a familias numerosas, sino a
cualquier pareja que cometa la audacia de casarse. El libro se llama "Cómo
ser feliz con 1,2,3... hijos?" (Ed. Palabra). Y explica que el gran
secreto no es la organización, ni el entusiasmo. Es el amor entre los esposos.
"El secreto para cualquier familia es que
los esposos se quieran por encima de todo; eso da seguridad a los hijos y te
ahorra muchos problemas", explica a Darío Chimeno en el número de
diciembre de la revista Mundo Cristiano. Por eso, uno de los capítulos se
titula "Primero papá, primero mamá".
Rosa escribió el libro al darse cuenta de que,
por un lado, muchas personas les preguntaban "¿y cómo os organizáis, cómo
vivís?"; por otro lado, a un nivel más formal se daba cuenta de que
hablaba de esto en congresos sobre vida familiar en diversos países. Decidió
que escribir un libro era la forma más cómoda y eficaz de compartir su
"know-how", mejor que viajar por congresos.
"Hoy
en día los padres hacen carrera universitaria y un master, saben mucho de su
trabajo pero de lo de ser padre y madre… pues no, y esto se aprende siendo
padre y madre. Pero si tienes un libro de una persona que ha pasado por la
experiencia de 18 hijos, te ayuda mucho más”, explicaba a TeInteresa.
“Es
un manual de cómo ser feliz basado en el día a día, probado, ya que yo creo que
lo he aprendido de mis abuelos, en casa de mis padres… La gente busca la
felicidad y no la encuentra. Yo creo que tenemos que aprender que la felicidad
está en ese desayuno con tus hijos, en el que se cae el agua, o la leche, y
discuten por la última loncha de jamón que luego tienen que repartir entre
quince…".
Un poquito de orden, por
favor
¿Y lo de la organización? Pues algo hay, por
supuesto. Es inevitable en una familia que en algunos meses ha llegado a
consumir 1.300 galletas y hasta 240 litros de leche. Algunas medidas:
1) "Lo que hay es lo que hay, y si se ha
gastado, pues se ha gastado. Lo que no vamos a hacer es ir a la compra a buscar
el jamón dulce para el bocadillo del niño. Tiraremos de lata de paté, de lata
de atún, o de lo que sea…”.
2)
Productos "festivos", no: ni Cola Cao, ni Nocilla, ni coca-cola...
Resultado: los niños, cuando son invitados a fiestas de amigos, disfrutan de
esos productos más que nadie: "Siempre me cuentan, ‘¡mamá, no sabes lo que
hemos comido!’. Ellos están felices”.
3)
A partir de los 14 años, Rosa y Chema ‘cierran el grifo’ a sus hijos. “No les
pago nada. Cada uno se gana su dinero de bolsillo. Durante el curso suelen
realizar algunos pequeños trabajos como llevar niños a sus casas porque las
madres no pueden, hacen de babysitter, dan clases particulares, o entrenan al
equipo de fútbol de los pequeños del cole, y así tienen su dinero para
comprarse sus caprichos”.
4)
Asamblea familiar de inicio de curso: todos reunidos, con papel y lápiz se
apunta qué tareas de la casa tocan a cada uno ese año... “La casa es de todos,
y entre todos la cuidamos”
5)
Las reuniones de "¿en qué tengo que mejorar?". Se juntan todos una
vez en invierno y otra en verano y se marca un objetivo de mejora para cada
uno. Por ejemplo, Rosa, que como madre ya tiene 15 hijos a los que mandar,
tiene como objetivo no ser "mandona" con su marido. El llorón, que
llore sólo una vez al día. La seria, que sonría más.
6) Comer en familia, una fuente de felicidad.
“Es cada día, es una rutina, pero es cuando nos encontramos todos, alrededor de
la mesa, en el que nos miramos cada uno a los ojos y yo puedo saber si mis
hijos están contentos, si tienen algún problema… Es un momento muy íntimo en el
que estamos todos juntos, no cogemos el teléfono y la televisión es un
intruso”.
7)
Tener claro que quien educa son los padres, no el Estado. Por eso Rosa anima a
colaborar siempre con asociaciones de padres afines, colegios con un ideario
afín a la familia, etc... Pide "hacer equipo con otros padres".
8) Marcarse objetivos de superación: "si
no avanzas, vas para atrás; siempre hay que tener metas, y cuando ya lo has
conseguido, hay que ir a por otra... No podemos dormirnos, siempre podemos ir
mejorando".
"Hay que tener mucha ilusión y ganas de
luchar, y no olvidar que te desgastarás cada día para que los demás vivan más,
pero esto da la felicidad que tanto ansía la gente", asegura Rosa.
Y es que por eso el libro se llama "Como
ser feliz", porque de eso se trata... "Toda la vida es una lucha
feliz por los demás, para servirlos y así ser feliz", añade esta madre
animosa.
Fuente:
ReL