Te ofrezco mis zapatos
Hola,
buenos días, hoy Israel nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.
Lety
lleva unos días con dolor en el empeine de un pie. Debe de tener una
tendinitis, para cuya recuperación recomiendan reposo, pero, como eso iba a ser
más complicado, intenté convencerla de que estos días llevara unos zapatos más
holgados. Como no se negó a ello, le dije que probara con los míos, que son
alguna talla más y así nos asegurábamos de que no le apretaban.
A
la mañana siguiente fui a coger algunos de mis zapatos para ofrecérselos, pero
todos estaban sucios, así que decidí darles un poco de betún y frotarlos con la
esponja para dejárselos medianamente presentables.
Mientras
los limpiaba, me reía de mí misma intentando recordar cuándo había sido la
última vez que los había limpiado. Ni me acordaba... Cómo me sorprendió el
Señor, porque lo que me movió a limpiarlos no fue el perfeccionismo, sino un
gesto de amor. Y así, sin darme casi ni cuenta de lo que hacía, me acababa de
limpiar los zapatos.
El
Amor provoca que las cosas que normalmente te pueden costar más, se vuelvan
sencillas de realizar. Pues ya no se trata de hacer las cosas porque la ley
dice que hay que hacerlas, sino que todo brota desde el Amor.
Cristo
obró esta transformación desde que vino al mundo. Para Él no eran importantes
los grandes cumplidores de la ley, sino lo pequeños, los que cambiaban al
encontrase con Su Amor, como Zaqueo o Mateo. Tampoco alababa a los observantes
de la religión, sino a los que se sabían pecadores y que, sin ocultar su
pequeñez, se dejaron transformar por Él, como la pecadora, Magdalena, o Pablo.
Su
Amor es el que nos trasforma y nos limpia, y por eso, cada vez que te descubres
haciendo algo que no sueles hacer, puedes descubrir Su paso por tu día. Él es
quien te mueve, déjate llevar por su Amor.
Hoy
el reto del Amor es dejar que el Amor conduzca tu corazón. Él siempre te guiará
a salir de ti mismo y mirar a los demás, pero recuerda que siempre saldrás
beneficiado tú primero.
VIVE
DE CRISTO
Fuente:
Dominicas de Lerma
