El Papa visitará el santuario de la Virgen
de Fátima, prioridad Asia y África. Aún por confirmar Colombia
El papa
Francisco a sus 80 años mantiene el vigor para visitar las periferias del mundo
especialmente allá donde los católicos son minoría o la paz es un
anhelo. En efecto, cuando le preguntaron si no temía a visitar lugares
peligrosos respondió sin titubeos: “el único peligro son los mosquitos”,
recordó durante su periplo por Kenia, Uganda y la República
Centroafricana.
Así la agenda 2017 de los viajes papales
aún está por definirse. Sin embargo, hay mucha expectativa por el viaje a Colombia para el primer semestre de 2017, dependiendo de un “acuerdo de
paz blindado”.
Todavía está en veremos considerando los últimos pasos del
acuerdo entre el gobierno y las FARC. Por lo pronto, el presidente Juan M.
Santos le entregó la invitación en el Vaticano el pasado 16
de diciembre.
En un vídeo-mensaje confirmó que no
visitará este año su amada Argentina y autoridades de Chile descartan la
posibilidad y abren a 2018. Mientras que Perú y
Uruguay están en
el radar de las posibles metas. El presidente uruguayo Tabaré Ramón Vázquez
Rosas visitó el Vaticano el pasado 2 de
diciembre también con
ese objetivo.
El Papa planea visitar India y Bangladesh “casi seguro”, en el fondo está el
diálogo con otras religiones, principalmente con el Islam; en un clima de
violencia fundamentalista contra diversas minorías étnicas y religiosas. “No
nos cansamos de repetir que jamás el nombre de Dios puede justificar la
violencia. Solo la paz es santa”, dijo al final del encuentro de las religiones
en septiembre en Asís.
En agenda también el continente de África dependiendo del clima y de la
situación política se definirá el país. Una posibilidad podría ser el
archipiélago Cabo
Verde. El continente de Asia es su prioridad, igualmente, no
descarta su sueño distante de visitar China.
Al respecto, la diplomacia del Vaticano
trabaja en silencio para tender un puente y mantener la Iglesia católica dentro
de los parámetros de la política religiosa nacional. El fin es el bienestar de los
cristianos presentes en 31 provincias chinas que viven entre el control y la
elección de obispos no reconocidos por la Santa Sede.
Asimismo, en el fondo de sus viajes
también está la denuncia del ‘terrorismo’ que alaba al ‘dios dinero’, el daño
al ambiente y la esclavitud de los más débiles. “Hay un terrorismo basado en el
control global del dinero en la Tierra y la amenaza de la entera humanidad”,
sostuvo en noviembre de 2016 ante los movimientos populares en sala Nervi.
Con motivo del centenario de las
Apariciones de la Virgen de Fátima,
Francisco peregrinará a ese santuario mariano del 12 al 13 de mayo de 2017.
El Vaticano ha confirmado la agenda.
También se habla de un ‘posible’ viaje a
Brasil debido a la conmemoración de los 300 años de haber encontrado la imagen
de Nuestra Señora de Aparecida. En una única etapa, el Pontífice podría visitar
el Santuario de Nuestra Señora en octubre. Tras la JMJ de 2013 (29.07.2013)
había pedido oraciones para poder volver a Aparecida en 2017.
El Obispo de Roma realizará algunos
viajes confirmados al interno de Italia; visitará Milán el 25 de marzo y Génova
el 27 mayo para
encontrar las familias y los trabajadores.
Francisco corroboró durante el vuelo de
regreso de su viaje apostólico a Georgia y Azerbaiyán en octubre que en 2017
retomará los encuentros con los obispos del mundo en el Vaticano (las
visitas ad limina). Así puede escuchar a los prelados que le traen
noticias directas de la realidad de las diócesis de los cinco continentes sin
tener que tomar un avión.
Metas
sorpresa y sin confirmar
La agenda de los viajes del Papa es
férrea y organizada. No obstante, Francisco sabe sorprender como lo hizo en su
primer viaje al interno de Italia a la isla de Lampudusa o al otro símbolo de
la crisis migratoria a las puertas de Europa; la isla de Lesbos, Grecia.
Aquí entramos en el terreno de las
hipótesis más lejanas en la logística, pero cercanas en la preocupación de
Francisco que tiene en mente la martirizada Siria, sobre todo la ciudad de
Alepo; no olvida Yemen.
En África de modo especial Nigeria, Sudán
del Sur y la República Democrática del Congo. En otro orden, observa de cerca
el conflicto de Ucrania oriental.
Con excedidas 95,000 millas acumuladas en
2016 necesarias para obtener el estatus ‘diamante’ de cualquier compañía aérea,
el Papa no cobrará los kilómetros hechos para viajes de placer sino para seguir
‘gastándose’ en 2017 para confirmar a los fieles en la fe y llevar el mensaje
cristiano donde sea necesario.
De manifiesto el Papa irá allá donde la
Iglesia habla al compromiso por quienes están abandonados, los prófugos, los
emigrantes y refugiados, sin olvidar a aquellos que son objeto de la trata de
personas, los excluidos, los que sufren hambre, los explotados, los marginados.
Fuente: Aleteia
