Reflexiones
del superior general de la Orden de los Predicadores, los dominicos, que
concluyen esta semana en Roma un jubileo por los ocho siglos de su fundación
con un congreso misionero
“La peor herejía es
hacer decir a Dios algo que él jamás dijo”. En síntesis: usar a Dios para ganar
poder, para imponerse a los demás. Cuando eso ocurre, se debe denunciar.
Es una
de las reflexiones del maestro de la Orden de los Predicadores, fray Bruno
Cadoré, en un diálogo con periodistas. Los dominicos cierran esta semana su
jubileo especial, a 800 años de su fundación por Santo Domingo de Guzmán.
“Mandados a predicar el
evangelio” es el tema del congreso misionero que inició este martes 17 de enero
y se extenderá hasta el sábado 21. Ese día los asistentes participarán en una
misa especial celebrada por el Papa Francisco en la Basílica San Juan de Letrán
de Roma. El encuentro reservó espacio para temas como “migrantes”, “pueblos
originarios”, “diálogo interreligioso y ecuménico”, “justicia, paz y cuidado de
la tierra”, “apostolado en las prisiones”, “apostolado de la salud” y
“comunicación”.
Después de ocho siglos
de vida, ¿tiene sentido todavía ser dominico?
El sentido es
convertirnos en una familia de la predicación y dar el deseo a la Iglesia de
ser esta familia, esto tiene sentido.
Usted señaló que hoy es
muy difícil proponer el mensaje cristiano como una “buena noticia”. ¿Por qué?
Porque el lenguaje de
las culturas modernas es muy lejano del lenguaje de la fe como estamos
habituados. Nosotros hablamos de la gratuidad, de la gratitud, del recibir. En
la cultura moderna se habla más de tomar, de comprar, de los gastos, del
dinero. El lenguaje no es el mismo, pero cuando hay dos idiomas distintos es
muy importante hacerlos dialogar para alcanzar un lenguaje común. Para esto el
encuentro es fundamental. El encuentro exige a los cristianos darse cuenta que
la cultura cristiana no es obvia para todos. Fácilmente tenemos esa idea,
recuerdo cuando daba clases de bioética a estudiantes de medicina, quise
hablarles del sufrimiento y cité a Job, pero ninguno lo conocía. Yo pensaba que
todos lo conocían. La cultura cristiana debe ir por los caminos de la humanidad
para escucharla.
¿La crisis de la vida
religiosa en la actualidad surge de cierta incapacidad de dialogar con estos
lenguajes distintos?
Existen muchas razones
para esta “crisis”. La verdadera crisis de la vida religiosa es el poner al
mundo en crisis, esa es su misión. No quiere decir hacer desórdenes, sino
decirle al mundo que aquello que parece muy bien organizado, quizás podría ser
ordenado en manera distinta. La propiedad, las relaciones, la fraternidad, la
inclusión de todos. Entonces la crisis de la vida religiosa puede venir cuando
no sabemos ya cómo hacer esto. En este momento pensamos más en nuestras
estructuras, en nuestras organizaciones y no en el sistema. Debemos pensar más
en forma sistémica. La vida religiosa es una elección interior pero también
colectiva, pública. Y esta elección sirve para entrar en diálogo con el mundo,
no para ser escondida. Para poner en crisis al mundo.
¿La crisis en la vida
religiosa se ve sólo en la caída de vocaciones o existen otros elementos a
tomar en cuenta?
Para mi lo más
importante es evitar la crisis de cerrarse al diálogo con el mundo. Las
vocaciones son variables. Hemos tenido muchos frailes, pocos frailes, un poco
más, un poco menos, no es importante. La Biblia dice que no se debe contar, que
no son importantes los números. La crisis de la vida religiosa se daría,
también, si en la Iglesia católica no se pudiera entender que la vida religiosa
es un servicio específico y no una reserva de potencialidad. Un signo
específico de fraternidad, de alegría, de gratuidad.
¿Los dominicos se han
sumado concretamente al desafío marcado por el Papa Francisco de estar cerca de
los migrantes y refugiados?
En este mundo el dinero
viaja muy fácilmente, las personas no. Para nuestros congreso algunas personas
del sur del mundo no pudieron obtener su visa para participar. Es muy fácil
hacer esta comparación. Existen muchos hermanos dominicos cuyas familias son
migrantes o directamente refugiadas. Por ejemplo en República Centroafricana.
Para ellos la realidad de los refugiados no es de los otros, los que padecen
dificultades tienen un destino común con nosotros. Nuestras religiosas en Iraq
perdieron todas sus casas, los conventos. Están buscando cómo vivir, igual que
la gente común. La situación de los migrantes y refugiados es muy importante en
todo el mundo. Estamos tratando de ver cómo acoger a estas personas en Europa e
involucrarnos en el espacio político, para ayudar a nuestros países a no
producir más refugiados, a no usarlos, a no crecer sobre las espaldas de ellos.
Ayudar a pensar la política y a las personas con competencia. En Italia,
Francia y otros países europeos, cada comunidad nacional ha hecho un proyecto
para acoger a estas personas, incluso hemos abierto algún convento vacío para
eso, por ejemplo en Pisa. Eo es lo normal.
Hace 800 años santo
Domingo luchaba contra las herejías. En la tiempos de diálogo interreligioso
¿es válido hablar de eso?
No se usa fácilmente
(ese término), pero debemos aclarar que la herejía es hacer decir a Dios algo
que no ha dicho o hecho. Cuando alguien le hace decir a Dios cosas que él no
hace se tiene que decir. Esta es la enseñanza de Jesús. Él mismo dijo: “Ustedes
dicen que esto es el poder de Dios, la voluntad de Dios, pero eso no es
verdad”. Cuando comenzó a hacerlo algunos replicaron: “debemos matarlo”.
¿Cuál es hoy la herejía
que más le preocupa?
La peor es usar a Dios
para ejercer poder sobre los demás. Esto es una tentación de todos, es la
tentación más importante que Jesús quería combatir. Dios no se puede usar.
¿Es el terrorismo, que
asesina en nombre de Dios?
Todas las formas que
usan a Dios para justificar un poder humano sobre los otros seres humanos.
Existen muchas maneras de hacer esto. El terrorismo con armas es una manera,
pero también la ideología del liberalismo absoluto, diciendo que no existe otro
sistema posible para nuestra sociedad.
ANDRÉS BELTRAMO ÁLVAREZ
CIUDAD DEL VATICANO
Fuente: Vatican Insider
