Suma y sigue
Hola, buenos días, hoy Sión nos lleva al
Señor. Que pases un feliz día.
No nos pueden pasar más cosas. Ayer
estábamos trabajando, cuando de pronto...
-¡Ay!
-¿Lety? ¿Qué te pasa?
-Ha explotado el bote de loctite... y me ha
saltado el pegamento al ojo...
Lo impresionante es que seguía manteniendo
la calma. Gracias a un gran amigo que providencialmente estaba aquí, pudo
viajar rápido a Burgos. Unas horas después, nuestra Madre Maestra llegó...
¡convertida en pirata, con su parche en el ojo!
La verdad es que fue fácil ver al Señor en
ese parche. Al parecer, el médico no se lo puso. Sin embargo, al salir a la
calle, hasta el viento le hería, por lo que decidió taparse el ojo herido. ¡Así
es el Señor! Él cubre la parte más débil, se pone junto a ella y la protege. Es
en los momentos en que te sientes débil cuando Cristo se pone aún más cerca de
ti, tendiéndote la mano, deseando abrazarte.
Pero lo que me resulta más curioso es el
ojo sano, que, a pesar de estar bien, se mantiene entreabierto: ¡es su forma de
ayudar al ojo herido, evitándole movimientos! Qué bello ejemplo de
"caminar al ritmo del que va más despacio"...
Hoy el reto del amor es ponerte al lado del
más débil. Seguramente haya momentos en que sientas que irías más rápido si
hicieses ese trabajo en solitario, que tus decisiones son más eficaces, o,
simplemente, que te apañas mejor solo. Sin embargo, te invito a que hoy te
pares a escuchar a la persona que tienes a tu lado, que tengas en cuenta su
opinión, que trabajes con ella. ¡Pídele a Cristo poder caminar al ritmo del que
va más lento! ¡Feliz día!
VIVE DE CRISTO
Fuente:
Dominicas de Lerma
