La ley del más rápido
Al empezar el verano te dije que mi casa parecía un
zoo. He cambiado de idea. Mi casa es una jungla. Y la cuestión del alimento es
un auténtico problema vital.
Yo soy la encargada de dar de comer al perro y a las
tortugas. Pues bien, el otro día me encontré el saco de comida del perro
agujereado como colador. ¡Aquello era un "sírvase usted mismo"! Tuve
que remendarlo con celo ancho y llevarlo a otro sitio...
Por la noche, en el plato de las tortugas, ¡me
encontré un caracol paseando por la lechuga! ¿Cómo había llegado hasta ahí?
Bajé a la huerta a dejar el caracol pero, al abrir la
puerta, ¡me encontré al gato metido en el comedero de Jubi!
Y, como en verano bajamos a comer a la huerta los días
de fiesta, a su vez la perrita ha aprendido a poner ojos de "estoy muerta
de hambre" y, como en el evangelio, acaba comiendo las migajas... ¡y mucho
más que las migajas!
¡Qué manía les ha dado a todos de comer lo que no les
corresponde!
Le estaba comentando todos estos problemas culinarios
al Señor cuando, de repente, se me ha iluminado que a nosotros nos pasa lo
mismo, ¡pero infinitamente mejor!
¿Quién se habría atrevido jamás a pensar que el hombre
comería el Pan Vivo, el Pan del Cielo que los ángeles sólo se atreven a adorar?
Y, sin embargo, ahí tenemos la Eucaristía, el milagro
más grande de amor, ¡con las puertas abiertas para nosotros!
Jesucristo está ahí, en un pedacito de pan,
esperándote, hecho comida para ti. No estás "robando lo que no te
toca", como hacen nuestras mascotas... ¡Eso es lo realmente
impresionante!: la mesa la han preparado para ti, ¡estás invitado!
Hoy el reto del amor es participar en la Eucaristía.
Tal vez te sientas pequeño, o pienses que "eso es muy grande para
mí"... ¡pero es que es Cristo mismo quien te ha invitado! Asómbrate por
esta elección, dale gracias, ¡y disfruta del banquete de Vida! ¡Feliz domingo!
VIVE DE CRISTO
Fuente:
Dominicas de Lerma