En el tercer día del viaje a Polonia con motivo de la JMJ. Sus únicas
palabras serán las que escribirá en el libro de los huéspedes de honor
El papa
Francisco escoge el silencio y la oración durante la visita a los campos de
concentración de Auschwitz y Birkenau. No hará ningún discurso y las únicas
palabras que tendremos serán las que escriba en el libro de los huéspedes de
honor.
Lo indicó este
miércoles el director de la oficina de prensa de la Santa Sede, el padre
Federico Lombardi, al ilustrar el programa del viaje del Papa a la Jornada
Mundial de la Juventud (JMJ) en Polonia.
Lombardi, que
concluirá después de este viaje su mandato como director de la oficina de
prensa, fue recibido por los periodistas con un aplauso, que discretamente
interrumpió diciendo, “Bueno, ahora pasemos a las cosas serias…”.
De este modo explicó que en su tercer día del viaje apostólico, el viernes, el Papa llegará a Auschwitz a las 8:45, y “no dirá palabras, mantendrá un silencio de dolor y compasión”.
Recordó también
que solo en esos dos campos de concentración fueron exterminados
aproximadamente 1,1 millones de personas. Ente ellos san Maximiliano
Kolbe y santa Teresa Benedicta de la Cruz (Edith Stein), si bien precisó que no
hay un lugar de sepultura en donde rezarles porque fueron incinerados en los
hornos crematorios.
En cambio sí
visitará la celda en la que el sacerdote Kolbe murió de hambre. Esto
sucederá el 29 de julio, cuando se cumplen 75 años de la sentencia a
muerte del sacerdote polaco que dio su vida por la de un padre de familia
judío.
Lombardi
recordó también que ya de regreso del viaje en Armenia, el Santo Padre había
indicado que quería ir “a ese lugar de horror”, el del holocausto, “sin
discursos, sin gente, solamente los pocos necesarios” para “que el Señor me dé
la gracia de llorar”.
Señaló además
que el Santo Padre rezará silenciosamente en la Plaza del Llamado, donde
justamente se leía la lista de los que iban a ejecutar. Allí encontrará a
diez sobrevivientes y encenderá una lámpara que quedará en el lugar como regalo
del papa Francisco.
De allí pasa a
Brikenau o Auschwitz II, situado a unos tres kilómetros de distancia, donde
encuentra a ‘veinticinco justos de las naciones’, mientras el canto del salmo
130, el De Profundis, será cantado por un rabino en hebreo. Y después
recitado por un párroco polaco procedente de un pueblo en donde asesinaron
a una familia entera, incluidos los niños, por haber hospedado a judíos que
huían, y sobre los cuales ha sido abierta una causa de beatificación.
Fuente: Zenit