Desfasada
Hola, buenos días, hoy Joane nos lleva al Señor. Que
pases un feliz día.
Este fin de semana vino a vernos Aitana, una niña a la
que di clase hace tres años, justo el curso que entré en el monasterio.
Teníamos muchas cosas que contarnos y muchas preguntas. En una de las
conversaciones ocurrió algo curioso:
"El tablet" yo lo conocí aquí, por lo tanto,
le llamo según mis apaños: es "el tablet", y ya me entiendo. Y
"el tablet" le llamé en la conversación en dos momentos casi
seguidos, y su hermano pequeño, con cara de estar mirando a una abuela de 230
años, preguntó a su madre:
-Mamá, ¡¿qué dice?!
A lo que la madre respondió:
-La tablet, hijo, la tablet.
-La tablet, hijo, la tablet.
Fue una sensación de desfase total, yo que me creía
tan moderna... me he quedado atrás. Y es que todo lo que nos rodea corre a una
velocidad increíble, y más para las monjas de clausura. "El tablet"
es lo mínimo: algunas que, al ver un USB para meter fotos, se quedan
preocupadas, pues piensan que hay que doblarlas mucho y se pueden arrugar; las escaleras
mecánicas son un reto casi insuperable, pues ningún momento es bueno para
saltar y subirse en ellas (¡qué velocidad llevan!)...
Aquí las mayores me han enseñado mucho pues, al ser
todas de edades tan seguidas, han perdido el miedo que acompaña a lo nuevo y desconocido.
¿Sabes cómo? Preguntando y aprendiendo. Si en una lectura de una homilía del
Papa sale la palabra "friki", por ejemplo, encontramos siempre a unas
cuantas esperando en la puerta para preguntarnos qué quiere decir, para luego
acoplarla a su vocabulario: "¡Vale, ya lo he entendido! Pues yo soy friki
de Jesucristo". O, si tomamos apuntes en ¡la Tablet!, se acercan para ver
cómo se utiliza; preguntan para qué sirven "los platillos" (los CD's)
y los acoplan a su rutina para escuchar charlas que les alimenten...
Me impresiona ver esa apertura que tienen las mayores,
pues, en lugar de empequeñecerse, se acercan a nosotras sin miedo a preguntar,
no sienten desventaja ninguna. Cristo, ante cualquier limitación que
encuentres, siempre te da una herramienta para salir de ella. Si te miras a ti
no podrás más que vivir de la limitación; si te abres al resto, dejaras de
verla.
Hoy el reto del amor es que te abras a que otro te
ayude.
VIVE DE CRISTO
Fuente: Dominicas de Lerma
