¡Qué calor!
Hola, buenos días, hoy Celia nos lleva al Señor. Que
pases un feliz día.
Ya ha empezado el calor fuerte y, la verdad, no estaba
preparada. Sinceramente, no creía que ya iba a mantenerse el buen tiempo, así
que seguía con forro polar. Me empecé a cocer y a pensar en el futuro,
agobiándome. "¡Ay madre, cuando me den el hábito! ¡Me voy a asar! ¡Qué de
capas! ¡Y no tengo pantalones de verano!" Así estaba en Vísperas, cuando
leen en la lectura: "Descargad en Él todo vuestro agobio, que Él se
interesa por vosotros". Se lo entregué y, justo esa misma tarde, nos
regalaron unos pantalones finísimos para debajo del hábito.
Realmente el Señor se interesa por nosotros, por cada
uno. Y está pendiente de todos los detalles. Sólo necesitamos unos ojos nuevos
para poder verlos, para cambiar el "¡Qué casualidad!" por
"¡Gracias Señor!".
Cristo te entiende y sabe lo que hay en tu corazón.
Sabe lo que te preocupa, lo que te quita la paz, lo que no te gusta... Te
conoce. Y todo eso que estás viviendo, lo quiere vivir contigo. No te lo va a
quitar, pero va a darle sentido. Con Él es diferente.
Hoy tendrás miles de cosas por hacer, cosas
importantes, muchos agobios, exámenes, trabajos, niños... Así pues, el reto de
hoy es que cojas una cruz antes de salir de casa y la metas en el bolsillo.
Cada vez que te agobies, que te desesperes, mete la mano en el bolsillo y
pídele paz. Te aseguro que te la va a dar.
VIVE DE CRISTO
Fuente:
Dominicas de Lerma
