“Que yo entienda y que yo recuerde estas palabras de Jesús”
Previo al rezo
del Regina Coeli este 1 de mayo, sexto Domingo de Pascua,
el Papa Francisco explicó a los fieles reunidos en la Plaza de San Pedro, la
misión encomendada al Espíritu Santo y, por ello, enseñó una breve oración
dirigida al Paráclito para recitarla todos los días antes de leer el Evangelio.
Desde el balcón
del Palacio Apostólico, el Santo Padre señaló que uno de los aspectos de la
misión del Espíritu Santo es ayudar a recordar las palabras de Jesús para
ponerlas en práctica. Por ello, “cuando ustedes leen todos los días – como les
he aconsejado – un pasaje del Evangelio, pedir al Espíritu Santo: ‘Que yo
entienda y que yo recuerde estas palabras de Jesús’. Y luego leer el pasaje,
todos los días… Pero antes aquella oración al Espíritu, que está en nuestro
corazón: ‘Que yo recuerde y que yo entienda’”.
Francisco hizo esta
invitación al reflexionar sobre el Evangelio dominical que “nos vuelve a llevar
al Cenáculo”, donde Jesús, antes de enfrentar su Pasión y muerte en la cruz, “promete a los
Apóstoles el don del Espíritu Santo, que tendrá la tarea de enseñar y de
recordar sus palabras a la comunidad de los discípulos”.
“Lo dice el
mismo Jesús: ‘El Paráclito, el Espíritu Santo, que el Padre enviará en mi
Nombre, les enseñará todo y les recordará lo que les he dicho’. Enseñar y
recordar. Y esto es aquello que hace el Espíritu Santo en nuestros corazones”,
reiteró el Papa.
“En el momento en el que está por regresar al
Padre –indicó nuevamente el Pontífice-, Jesús preanuncia la venida del Espíritu
que ante todo enseñará a los discípulos a comprender cada vez más plenamente el
Evangelio, a acogerlo en su existencia y a hacerlo vivo y operante con el
testimonio”.
“Mientras está
por confiar a los Apóstoles -que justamente quiere decir ‘enviados’- la misión
de llevar el anuncio del Evangelio por todo el mundo, Jesús promete que no se
quedarán solos: el Espíritu Santo, el Paráclito, estará con ellos, a su
lado, es más, estará en ellos, para defenderlos y sostenerlos. Jesús regresa al
Padre pero continúa acompañando y enseñando a sus discípulos mediante el don
del Espíritu Santo”, explicó.
Luego dijo que
“el segundo aspecto de la misión del Espíritu Santo consiste en el ayudar a los
Apóstoles a recordar las palabras de Jesús. El Espíritu tiene la tarea de
despertar la memoria, recordar las palabras de Jesús. El divino Maestro ha
comunicado ya todo aquello que pretendía confiar a los Apóstoles: con Él, Verbo
encarnado, la revelación es completa”.
“El Espíritu
hará recordar las enseñanzas de Jesús en las diversas circunstancias concretas
de la vida, para poderlas poner
en práctica. Es precisamente lo que sucede todavía hoy en la Iglesia, guiada por la luz
y la fuerza del Espíritu Santo, para que pueda llevar a todos el don de la
salvación, o sea el amor y la misericordia de Dios”, señaló.
“¡No estamos
solos: Jesús está cerca de nosotros, en medio de nosotros, dentro de
nosotros!”, aseguró Francisco, y explicó que la nueva presencia de Cristo “en
la historia ocurre mediante el don del Espíritu Santo, por medio del cual es
posible instaurar una relación viva con Él, el Crucificado Resucitado”.
El Papa dijo
que “el Espíritu, difundido en nosotros con los sacramentos del Bautismo y
de la Confirmación, actúa en nuestra vida. Él nos guía en la forma de
pensar, de actuar, de distinguir qué cosa es buena y qué cosa es mala; nos
ayuda a practicar la caridad de Jesús, su donarse a los demás,
especialmente a los más necesitados”.
“¡No estamos
solos! Y la señal de la presencia del Espíritu Santo es también la paz que
Jesús dona a sus discípulos: ‘Les doy mi paz’”, señaló el Pontífice.
Explicó que la
paz de Jesús “es diferente de aquella que los hombres se desean e intentan
realizar. La paz de Jesús brota de la victoria sobre el pecado, sobre el
egoísmo que nos impide amarnos como hermanos. Es don de Dios y señal de su
presencia. Todo discípulo, llamado hoy a seguir a Jesús cargando la cruz,
recibe en sí la paz del Crucificado Resucitado en la seguridad de su victoria y
en la espera de su definitiva venida”.
Finalmente,
pidió a la Virgen María que “nos ayude a acoger con docilidad el Espíritu Santo
como Maestro interior y como Memoria viva de Cristo en el camino cotidiano”.
Fuente:
ACI Prensa
